"Sé que me van a perdonar y algún día voy a volver a la cancha". Con estas palabras, Adrián "Panadero" Napolitano, responsable de la bochornosa suspensión del Superclásico por la Copa Libertadores que derivó en la descalificación de Boca del certamen, rompió el silencio y aseguró que "lo peor ya pasó".
"Ya nadie me insulta, puedo caminar tranquilo por la calle, el hincha entendió que lo último que quise hacer fue perjudicar a Boca. Veía que nos íbamos a quedar afuera de nuevo contra River, se me salió la cadena y se me ocurrió tirar el gas. Jamás imaginé lo que iba a pasar, sólo quería atemorizarlos, meterles presión", relató el hincha en una entrevista con el diario Olé.

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Napolitano confesó además que las primeras semanas tuvo que irse a vivir "afuera" y que los dos primeros meses fueron "duros", aunque hoy puede caminar tranquilo por la calle y atiende sin problemas una de las panaderías que en Valentín Alsina.

"Puedo ir a un cine, a un bar, y no pasa nada. Me trataron como a un delincuente pero creo que hoy muchos hinchas se ponen en mi lugar y ven a un tipo que por una pasión desmedida hacia Boca tiró todo por la borda en un minuto",
confiesa.

"Yo me arruiné la vida. En la semana la voy pasando, porque como estoy todo el día con el laburo no pensás mucho, pero llega el domingo y me quiero morir. Más que nada cuando jugamos de local, porque todos mis amigos van a la cancha y yo tengo que verlo por tele"
, admite Napolitano.

Pese a esto, el Panadero confía en que la dirigencia va a reveer su situación (fue expulsado como socio) y va a poder volver a ver a Boca de local: "No se me pasa por la cabeza que no pueda volver nunca más a pisar La Bombonera. Cada vez que veo un partido, siempre pienso que voy a volver. Sé que tengo una mancha jodida, difícil de sacar, pero también sé que me van a perdonar y algún día voy a volver a la cancha".