El secuestrador, identificado como Ibrahim Samaha, dijo que tenía un cinturón de explosivos, pero fuentes de seguridad lo negaron. La nave fue obligada a aterrizar en Chipre.
Samaha dijo que llevaba un cinturón de explosivos y obligó este martes a los pilotos a aterrizar en el aeropuerto chipriota de Larnaca.

Sin embargo, fuentes de seguridad egipcias, citadas por los medios oficiales, negaron la presencia de explosivos en el avión.

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Según el Ministerio de Aviación Civil de Egipto, un total de 21 extranjeros de ocho nacionalidades viajaban en el avión de la compañía egipcia Egyptair secuestrado este martes y desviado.

Un comunicado de Aviación Civil informó de que a bordo del Airbus 320 había 81 pasajeros, entre ellos ocho estadounidenses, cuatro holandeses, cuatro británicos, dos belgas, un francés, un sirio y un italiano.

La mayoría de los pasajeros ya han sido liberados, aunque continúan retenidos siete miembros de la tripulación y cinco extranjeros, según el Ministerio.

Samaha, que está casado con una chipriota que vive en Larnaca, pretende pedir asilo en Europa y habría secuestrado el avión por motivos personales, según los medios chipriotas.

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La televisión pública chipriota apuntó que el secuestrador arrojó una carta, escrita en árabe, desde el avión a la pista y pidió que se le entregue a su esposa.

El avión despegó del aeropuerto de Burg al Arab, en la ciudad mediterránea de Alejandría, y tenía como destino El Cairo.

Según la Policía chipriota, la torre de control del aeropuerto informó a las 08.30 hora local de que un avión procedente de Egipto estaba siendo secuestrado.

El A320 aterrizó alrededor de veinte minutos después en el aeropuerto de Larnaca,
donde hay en estos momentos una fuerte presencia policial.