Un alto directivo de Microsoft reconoció ante la ONU los difíciles retos que se tienen para contrarrestar la propaganda terrorista en internet, pero propuso aunar esfuerzos "creativos y cooperativos" en esa lucha.
"No hay una respuesta sencilla, no hay una bala de plata que puede evitar el uso terrorista de internet", reconoció el vicepresidente de Microsoft, Steven A. Crown, en una exposición que hizo ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

El máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas convocó para una sesión especial con el fin de analizar soluciones para combatir la propaganda terrorista y el uso de internet por parte de grupos extremistas para reclutar efectivos y difundir su mensaje.

Crown, el único representante de la industria tecnológica en la sesión, reconoció que hay decenas de miles de cuentas de internet vinculadas con terroristas que "no quieren desaparecer". "Cuando acabamos con una surge rápidamente otra en su lugar", explicó.

Recordó que quince minutos después de los ataques de París del pasado 13 de noviembre hubo 7.000 tuits y en dos semanas hubo un millón de personas que accedieron en internet a vídeos en los que se ensalzaban estos ataques.

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"Cada día -agregó- 1.600 millones de usuarios (de redes sociales) de todo el mundo difunden mensajes inaceptables en todas las categorías".

Unido a ello, el directivo de Microsoft reconoció que las empresas de internet compiten "de una forma intensa" en el sector, no es "monolítica" y trabajan con diferentes tecnologías y plataformas.

No obstante, reconoció que hubo acuerdos conjuntos para luchar contra los mensajes que difunden abusos sexuales de menores, aunque, por otra parte, ni siquiera "hay una definición aceptada universalmente sobre lo que es terrorismo y extremismo".

"Es difícil trazar los límites", agregó Crown, y añadió que, aunque no haya una única solución, se debe marcar el camino mediante el diálogo.

"Nuestro foco debe ser desarrollar esfuerzos creativos y cooperativos para hacer frente al uso terrorista de internet", insistió, y mencionó en ese sentido asociaciones entre los gobiernos y las empresas privadas basadas en tres principios.

Esos pilares, manifestó, deben ser el estado de derecho, el respeto de los derechos humanos y una cooperación basada en la transparencia y en la confianza.

"Nada está más en conflicto de las aspiraciones de la industria tecnológica que el mal uso de nuestras herramientas para propagar la violencia, para destruir y para asesinar", insistió.