Durante las últimas semanas, y por el hermetismo con el que sus allegados suelen manejarse respecto al tema, corrieron múltiples rumores sobre el estado de salud del multicampeón mundial de Fórmula 1, Michael Schumacher.
Pese a a versiones que indicaban que presentaba discretos signos de mejoría, el alemán se encuentra en la misma situación que en los últimos meses, en estado frágil, pero no crítico.

Schumacher está aislado en su casa de Suiza con cuidados extremos, los cuales le cuestan a su familia 11 millones de euros al año. El siete veces campeón de Fórmula 1 no muestra avances, pero tampoco retrocesos en una lucha que libra desde hace ya dos años y medio.

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Un problema que se le avecina a la familia de Schumacher para mantener al ex piloto con los tratamientos y cuidados que cuenta ahora es el económico. El alemán perdió a tres grandes sponsors este año, lo que le representa una perdida de 5 millones de euros en los ingresos, y para afrontar los gastos diarios su núcleo intimo ya se vio obligado a vender su casas en Oslo y Dubai, su jet privado y el Ferrari con el que consiguió su primer título mundial para la escudería italiana, el F2000.

El ex piloto sufrió un gravísimo accidente mientras esquiaba en los Alpes franceses a fines de 2013 en el que sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le dejó severas secuelas.