Lionel Messi disfruta los últimos días de su descanso en Ibiza antes de sumarse a la pretemporada del Barcelona, pero en las últimas horas vivió un momento más que incómodo.
Lejos del lujoso yate que alquiló y la tranquilidad del mar en la que se lo pudo ver en las últimas imágenes, el rosarino salió a pasear por la ciudad y el asedio de la gente no lo dejó en paz.

Completamente sacados, una centena de fanáticos lo volvió loco pidiéndole fotos y autógrafos, mientras Messi intentaba dar sólo un par de pasos, algo que le llevó mucho más tiempo del que pensaba. Pese a esto, se lo pudo ver bastante paciente y en ningún momento se puso nervioso pese al insoportable asedio de los presentes.

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