Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
Iñaki Odriozola tiene 20 años, aunque lejos está de tener la típica vida que podría llevar cualquier chico de su edad. Con esfuerzo y dedicación pudo cumplir el sueño de su vida, dedicarse el snowboard, aunque ahora persigue uno bastante más ambicioso: representar a Argentina en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno.
Nacido y criado en Bariloche, la máxima promesa del snowboard nacional continúa creciendo a pasos agigantados en esta actividad que cada vez suma más adeptos y tiene a la cita olímpica que se llevará a cabo en Corea del Sur en 2018 como máximo horizonte.

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UNA VIDA AJETREADA

En diálogo con minutouno.com aprovechando su reciente llegada al país tras prepararse en Estados Unidos y Europa en los primeros meses del año, el joven detalló cómo es un día en la vida de un snowboarder, que pese a "perseguir" la nieve en las diferentes partes del mundo para evolucionar como deportista, también trabaja intensamente puertas adentro.

"Estoy entrenando en el CENARD 6 veces a la semana, lo combinamos con un poco de cama elástica, depende de la rutina. Nos concentramos mucho en tren inferior y tronco medio. Entrenamos para recibir los golpes, para lastimarnos menos"
, detalla Odriozola en referencia a la parte "oculta" del vistoso deporte que pocos ven.

Pero además, lejos de contentarse con eso, Odriozola decidió sumar un nuevo compromiso personal en su vida y comenzó a estudiar kinesiología, lo que le hizo ocupar el poco tiempo libre que le quedaba entre entrenamiento y entrenamiento. Entre risas, aclara que esta carrera lo ayudó a "entender las cosas del cuerpo que a veces es mejor no entender".

"Es complicado llevar esta vida, pero en la facultad me bancan un montón. Capaz cuando me voy de viaje me pasan fotos y audios de las clases así no me pierdo nada", relata.

UNA LESIÓN QUE ASUSTÓ

En marzo pasado, mientras disputaba la Copa Europa en Suiza, Iñaki se fracturó el húmero en plena competencia y tuvo que ser operado de urgencia en aquel país, lo que le suponía, en principio, una larga recuperación.

Sin embargo, en tiempo récord, el joven pudo recuperarse y, según cuenta, "a los tres meses ya estaba entrenando normalmente". Un reciente viaje a Chile, para el Quiksilver Freeride Tour 2016, que se lleva a cabo en Valle Nevado, fue el punto cúlmine para su recuperación.

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"Me sirvió mucho para probar el brazo antes de las carreras. Fue divertidísimo, nos relajamos y aprovechamos para probar entre amigos, que es otra cosa. Venía con miedo y me hizo sumar mucha confianza para encarar las carreras", confiesa.

EL LEGADO FAMILIAR

Si bien desde los tres años practica esquí, fue a los seis cuando comenzó a realizar snowboard. Y desde allí no paró. Miembro de una familia de deportistas, Iñaki es hijo de Martín Odriozola un recordado rugbier que formó parte de Los Pumas en la década del 60. De hecho, él mismo cuenta que en su infancia en Bariloche también practicó ese deporte.

"Mi familia me simplificó todo. Lo que muchas veces tenés como imposible, si tu familia te dice que es posible, te tira para adelante. Cuando la estás pasando mal, enfocándote tanto y no te sale nada, tener la banca de tu familia ayuda mucho más. Es como que nunca estás solo", manifiesta.

EL SUEÑO OLÍMPICO

Como todo atleta de alta competencia, Odriozola, ya instalado en el circuito, persigue ahora el anhelo de representar al país en un Juego Olímpico, para lo que debe sumar puntos en la próxima Copa del Mundo.

"Ahora se vienen los campeonatos nacionales en Argentina y después hay una Copa del Mundo de otra disciplina, es un solo salto y cuenta el mejor truco y tenés 3 oportunidades"
, cuenta el ilusionado joven.

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Con respecto a los puntos fuertes de su andar arribla de la tabla, Iñaki hace hincapié en la parte mental, ésa misma que te puede hacer perder en poco tiempo lo que se viene preparando durante muchos meses.

"La parte psicológica en un snowboarder es clave, es muy parecido al tenis. Capaz perdiste la cabeza un minuto y te quedaste afuera después de tanta preparación. Muchas veces querés hacer algo para lucirte y te termina saliendo mal. Terminás eliminado y de mal humor por no hacerle caso a tu entrenador", confiesa.

Lejos de subirse a las mieles de su avasallante crecimiento como deportista, Iñaki Odriozola mantiene la humildad y, a este paso, promete ir por más. No queda más que escuchar de su boca su gran objetivo: "Quiero seguir haciendo snowboard lo más que pueda y hasta que el físico me dé". Y hacia allá va.