Una de ellas aseguró que la noche en que fue al monasterio, la madre Alba dio la orden de estar atentas al portón de entrada porque iba a ir el ex funcionario. También contó que lo conocía a López porque en varias ocasiones tomó el té con el obispo Rubén Di Monte en el convento.
Dos monjas del convento de General Rodriguez admitieron este viernes ante la justicia que la madre Alba, les avisó que José Lopez iba a ir al Monasterio durante la noche en la que finalmente el ex secretario de Obras Públicas fue detenido ingresando los bolsos con casi 9 millones de dólares.

Bajo juramento de decir la verdad, las hermanas María y Marcela coincidieron ante el juez Daniel Rafecas en señalar a Alba Día de España Martínez, conocida en esta historia como la Madre Alba, la superiora del convento, como la persona que les avisó que José Lòpez iba a ir al lugar esa noche.

Fuentes judiciales deslizaron que Marcela fue la más precisa y explicó que esa noche, cuando le fue a poner oxígeno a la Madre Alba, a eso de las 20 horas, le dijo que iba a ir José Lopez.

Le aseguró al juez que esa misma noche en que ocurrieron los hechos, Lopez y la Madre Alba estuvieron reunidos una hora en el cuarto de la religiosa.

Durante la audiencia hasta se habló de los famosos "scons". Marcela recordó que esa noche le llevó esas masitas a López por pedido de Alba.

La primera en declarar al respecto fue María, quien aseguró que la noche que López fue al monasterio, la madre Alba dio la orden de estar atentas al portón de entrada porque iba a ir el ex funcionario. También contó que lo conocía a López porque en varias ocasiones tomó el té con el obispo Rubén Di Monti en el convento.

María, una de las hermanas citadas por el juez Rafecas para declarar como testigo aseguró que esa noche, Alba le dio la orden a través de la hermana Marcela para que esté atenta al portón porque iba José Lopez.

María ratificó que ella atendió el portero cuando llegó la policía al lugar, dijo que le pidió instrucciones a la madre Alba y ésta le dijo que abriera la puerta "porque López ya se iba".

Aclaró que no sabía qué hacía López, pero que lo conoció porque solía tomar el té con el obispo Rubén Di Monte en el convento.

En plena feria judicial, con los tribunales prácticamente vacíos, las autoridades del edificio de Comodoro Py dispusieron "blindar" el tercer piso donde se encuentra el juzgado de Rafecas para que las monjas no fueran acosadas por los periodistas.

En la audiencia, las monjas explicaron detalles de la vida en clausto, una de ellas aseguró que hace 20 años está bajo clausura, que en el último año salió del convento sólo para votar y que necesitaba expresa autorización de la Madre Alba para poder estar en contacto con otras personas.

Por su parte la hermana María aseguró que las cámara para monitorear la entrada del convento se colocaron hace un año ante el temor que generó un robo que se produjo en el edificio. Ratificó que la madre Alba tiene en su cuarto una TV a través de la cual se controlaban los movimientos.

Ni bien termine la feria judicial, el 1° de agosto está prevista la indagatoria, es decir en calidad de imputada, de la hermana Inés Aparicio. Es la más comprometida porque se la vio en el video ayudando a Lopez a ingresar los bolsos.

Si bien la mayor responsabilidad parece apuntar a la Madre Alba, el mismo Rafecas adelantó que no estaría afectada al proceso por su edad, y estado de salud.