Fundición San Cayetano entró en concurso de acreedores
La política económica de Javier Milei y Luis Caputo ya destruyó más de 300 mil puesto de trabajo formales, la mayor parte de ellos en la industria.
La realidad del día a día se encarga en desmentir a cada paso el cada vez más maltrecho relato del gobierno de Javier Milei que insiste en desconocer la destrucción de la industria que está provocando su plan económico. Fundición San Cayetano, la mayor fundición de Argentina, recurrió a la Justicia para reestructurar sus deudas después de meses de deterioro financiero. La empresa, que tiene 70 años de historia, 260 empleados y exporta alrededor del 80% de su producción, presentó su concurso preventivo el 9 de junio y declaró un pasivo de 34.187 millones de pesos.
Según consignó Ámbito, en el expediente explicó que la combinación entre la apertura de las importaciones, la apreciación del peso, la pérdida de pedidos y el costo del crédito terminó por afectar la rentabilidad de una actividad que compite con proveedores de todo el mundo.
La firma está radicada en Burzaco y fabrica piezas de gran porte para las industrias siderúrgica, petrolera, minera y energética. Su producción tiene una fuerte presencia en Estados Unidos y otros mercados internacionales. En la presentación concursal, la compañía describió las dificultades que atravesó y sostuvo que la situación no se originó en un problema de funcionamiento de la planta, sino en el cambio de las condiciones económicas en las que desarrolla su actividad.
Siete décadas de industria metalúrgica
Fundición San Cayetano tiene una larga trayectoria en la industria metalúrgica local, comenzó a operar en 1956, cuando Nazareno Sforzini, un inmigrante italiano dedicado a la actividad, puso en marcha la empresa. En 1979 la compañía trasladó su planta a Burzaco y desde allí fue ampliando sus capacidades productivas.
En los años '80 incorporó la fabricación de piezas para la industria petrolera y luego comenzó a producir cilindros para trenes de laminación, un segmento en el que alcanzó una posición dominante en el mercado argentino. Con el paso de las décadas sumó negocios vinculados con minería, energía y otras ramas de la industria pesada.
La escala alcanzada por la compañía se refleja también en su perfil exportador. Cerca del 80% de su producción se vende en el exterior, de acuerdo con información de la firma, que tiene entre sus clientes a compañías como Ternium Siderar, Nucor Steel, Steel Dynamics, Cleveland-Cliffs, Glencore, Codelco y CSN.
La empresa explica que su negocio tiene una particularidad que terminó siendo determinante en el actual escenario: fabrica bienes de capital transables, por lo que debe competir con productores internacionales tanto en el mercado local como en los países a los que exporta.
En ese sentido, se define en el expediente como una “tomadora de precios internacionales”. La compañía sostiene que trabaja con márgenes reducidos y que cualquier modificación fuerte en el tipo de cambio, los costos financieros o los precios internacionales impacta directamente sobre la rentabilidad.
“Desde principios del año 2024, la apertura de las importaciones y la revaluación de nuestro signo monetario, impulsadas por el actual modelo económico del país, nos llevó a una asfixia en el desarrollo de nuestra actividad”, advirtió la empresa en su presentación judicial.
A partir de entonces, según relató la empresa, el mercado comenzó a ofrecerle una combinación particularmente difícil: menor demanda, presión para bajar precios y una estructura de costos que no podía acompañar la evolución de sus competidores internacionales.
Uno de sus principales clientes redujo sus pedidos aproximadamente un 50%. Frente a esa caída, la compañía aseguró que aceptó reducciones de precios solicitadas por compradores con el objetivo de preservar los negocios y mantener los puestos de trabajo.
La competencia de China aparece como uno de los principales factores mencionados en la presentación. “Los proveedores originarios de la República Popular China están presentes en todos los mercados en el que participamos, con precios que oscilan a la mitad del nuestro”, sostuvo la firma.
El contexto industrial tampoco ayudó. La actividad manufacturera acumuló una caída durante los primeros siete meses de 2026 y dentro del sector industrial hubo retrocesos particularmente fuertes en ramas vinculadas con maquinaria y equipos. En julio, la producción manufacturera cayó 4,9% interanual y 5% frente al mes anterior, mientras que el rubro de maquinaria y equipos registró una baja interanual de 26,7%. En ese escenario, una menor demanda industrial repercute sobre los pedidos de bienes de capital y sobre las decisiones de inversión de los grandes clientes.
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