Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
Virginia Bardach tenía sólo 12 años cuando, a través de un televisor y rodeada de familiares y amigos en su Córdoba natal, disfrutó a la distancia una de las últimas grandes gestas del deporte nacional a nivel olímpico: la medalla de bronce obtenida por su hermana Georgina en los Juegos de Atenas 2004.

Georgina Bardach
"Era muy chiquita. No me daba cuenta de lo que estaba pasando, con el tiempo empecé a entenderlo más", relata en diálogo con minutouno.com la nadadora que, con 24 años, tendrá la enorme oportunidad de escribir su propia historia olímpica en los inminentes Juegos de Río de Janeiro.

Hace pocos meses, en el Campeonato Sudamericano de Asunción, Virginia se quedó con el oro en los 200 metros medley que le dio el pasaje a su primer Juego Olímpico, con el aliciente de haber marcado un nuevo récord nacional que desde 2009 ostentaba su hermana. Más tarde también obtendría ese derecho en los 400 metros medley.
"No me quería retirar sin ir a un Juego Olímpico"
"No me di ni cuenta que había roto la marca de mi hermana, a mí me importaba haber clasificado a los Juegos. Después me enteré cuando me hicieron una nota. Fue muy lindo porque hace mucho que lo venía buscando y no me salía. Cuando vi la placa me emocioné, me puse contenta también, pero no podía parar de llorar",
relata con nostalgia rememorando ese instante que le abrió las puertas de su gran sueño.

Como toda hermana menor de una deportista de élite, Virginia creció a la sombra de los grandes logros obtenidos por Georgina y, según ella misma admite, en algún momento le costó convivir con el rótulo de "hermana de". Sin embargo, la madurez en su vida deportiva le permitió escribir su propia historia.

"Antes no me llevaba bien con eso, pero ahora no me molesta para nada. Ahora ya me gané mi lugar"
, confiesa.

Esta madurez comenzó a plasmarse con fuerza hace ya varios años, cuando, con apenas 19, Virginia se instaló en Buenos Aires para dedicarse a fondo al entrenamiento. Pero en todo este tiempo también tuvieron lugar algunos bajones, e incluso Bardach asegura que pasó por su cabeza dejar la natación.

"Hace 3 años tuve un bajón fuerte. Vivía en Buenos Aires, lejos de la familia. Sabía que era la última chance. Cambié de entrenador y dije, esto es lo último que pruebo. Yo sabía que no me quería retirar sin ir a un Juego Olímpico", relata la nadadora, que pondera la figura de su entrenador, Gustavo Roldán, como piedra fundamental de su imponente crecimiento como atleta: "Todo esto fue gracias a él, que me supo llevar muy bien".

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Si bien todavía disfruta las mieles de haber alcanzado su gran sueño de llegar a un Juego Olímpico, la menor de las Bardach no se queda ahí y asegura que no quiere ir a Río sólo a participar. "Pienso más que nada en tratar de bajar mis marcas. Y disfrutar porque es mi primer Juego Olímpico, pero ir a competir seriamente y no sólo a participar. No me quiero relajar", manifestó.

Para esto, mantiene su exigente rutina diaria de aproximadamente 7 horas diarias, aunque, según cuenta, "ahora empezamos a bajar un poco las cargas para no llegar cansados".

Además de Bardach, la natación argentina en Brasil estará representada por Federico Grabich, Martín Naidich, Santiago Grassi y Julia Sebastián.

El próximo lunes 1º de agosto será el día en que Virginia se embarque rumbo a Brasil para comenzar a desandar su primera aventura olímpica, esa misma que encaró su hermana 12 años atrás y que tuvo el mejor de los finales. "Ella me dice que sólo disfrute", cuenta la nadadora, que además aclara que Georgina no podrá ir a verla porque va a estar compitiendo en Estados Unidos.

Con un apellido que ya sabe de hazañas, pero dueña de su propia historia, Virginia Bardach tiene por delante el desafío más importante de su promisoria carrera. Y ella, con el bagaje necesario para codearse con las grandes, sabe que tendrá un país detrás suyo. Después de todo, soñar no cuesta nada.