El furor causado por Pokémon Go, el videojuego de Nintendo para dispositivos móviles, está rompiendo todos los límites imaginables.
Sin pensarlo ni un segundo más, esta docente de 26 años, licenciada en Derecho, se lanzó a la aventura. Se despidió de sus alumnos de clases particulares, guardó sus libros en un cajón y enfocó toda su energía hacia Pokémon Go.
Sophia está absolutamente convencida de que esta sorprendente apuesta será ganadora. Para conseguirlo es capaz de jugar hasta 18 horas diarias, sin otro objetivo que dar caza a las criaturas más perseguidas y cotizadas por los entrenadores.
"En cuanto instalé el videojuego me di cuenta de que se podría hacer dinero con él. Ahora mismo se ha desatado la locura con Pokémon Go, pero si la cosa va a menos siempre puedo volver a dar clases", explicó, por ahora sin remordimiento alguno tras tomar una decisión que no todos sus familiares y amigos logran comprender. Su madre, por ejemplo, pensó inicialmente que había perdido la cabeza, "pero creo que la idea ya le va convenciendo", comentó Sophia en declaraciones a The Sun.






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