Leandro Wittemberg
Leandro Wittemberg
Alberto Melián, uno de los seis boxeadores argentinos que buscarán volver de Río con una presea, habló con minutouno.com sobre su infancia, la relación con su padre y lo que será la competencia en los Juegos Olímpicos. Leé la entrevista completa.

A pesar de la mañana gris y lluviosa, Alberto Melián se levanta temprano, desayuna junto a su novia y su hijo y su mente sólo piensa en un nuevo día de entrenamiento. Sentado sobre uno de los costados del ring del gimnasio del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), el púgil de 26 años y peso gallo habló con minutouno.com sobre su infancia, la relación con su padre y lo que será su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

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EL SIGNIFICADO DEL BOXEO

- ¿Qué significa el boxeo en tu vida?

El boxeo es lo que me salvó. Venía mal en todo, me metí en el boxeo y me ayudó un montón. Me dio muchas anécdotas, me hizo viajar y conocer culturas. A la vez, me dio lo más lindo que es competir. Es lo que hoy en día también es mi trabajo.

- ¿Se puede disfrutar del boxeo aunque sea un trabajo?

Y... es muy complicado. Hay veces que se disfruta y otras que se sufre. Por ejemplo los días que tenemos que limitarnos con la comida. El boxeador a veces sueña con comida: yo le pido a mi novia que me haga una chocotorta cuando termine la competencia. Si gano, me la hace ja, ja, ja...

- ¿Qué fue lo que más disfrutaste arriba de un ring?

Lo que más disfrute fueron las dos clasificaciones a los Juegos Olímpicos, fue tocar el cielo con las manos. Competir en Londres fue un sueño pero clasificar fue el comienzo. Tenía todas las de perder, la gente no depositaba confianza en mí y por eso fue doble el mérito. Trato de disfrutarlo y tomarlo como un trabajo serio.

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EL DEPORTE TE LLEVA AL BUEN CAMINO

- Comentabas que empezar a boxear te alejó de algunos aspectos malos de la vida. ¿De qué cosas?

La junta, muchas veces. En vez de estar en una esquina, estaba en el gimnasio. Yo había dejado el colegio y me metí a pleno en el boxeo a los 15 años. Es una edad muy complicada. Gracias a Dios me pude instalar en la Federación, donde armamos un círculo de amigos que éramos todos iguales, pibes de barrio. Nos quedábamos tomando un juguito o algo y después ya volvíamos muy cansados. Nos mataban en el entrenamiento para volver a la casa cansados, tener un rato para charlar con la familia y ya descansar para el otro día arrancar de vuelta.
"Mi papá pensaba que yo era un chico muy inocente para pelear y tenía razón"

El boxeador cordobés, que llegó a Buenos Aires cuando tenía apenas un año, sabe que su éxito y su fracaso sólo depende de él. "A veces el profesor o mi familia me tienen que tirar las orejas cuando me desconcentro", cuenta uno de los seis representantes argentinos que competirán en los Juegos de Río 2016.


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EN EL NOMBRE DEL PADRE

Impacto, como es apodado en el mundo del boxeo, responde la mayoría de las preguntas, pero sin explayarse demasiado. Sin embargo, casi sin ahondar tanto, el púgil que competirá en la categoría hasta 56 kilogramos se acuerda de su padre. "Como mi viejo era boxeador, nos vinimos de Córdoba al año. Era un referente, lo admiraba mucho. Siempre me dijo que era muy complicado, que no era algo para mi".

-¿Qué impresión pensás que tenía él sobre vos?

Él era diferente, se vino a los 18 años a probar suerte con un grupo de amigos. Pensaba que yo era un chico muy inocente para pelear y la verdad era que tenía razón porque es muy sacrificado.

-¿Tus logros son para demostrarle a tu viejo que sí podías?

Al principio lo hacía para él, para demostrarle. Un logro es todo para uno: meterte en una pileta con hielo durante 10 minutos y que tu familia te diga ´estás loco´. Uno excede los límites por el deporte. Cuando llegué a la Federación era ´el hijo de Melián´, decían que no iba a ser tan bueno como él pero yo siempre le dije en discusiones que algún día iba a pasar a ser el ´padre de´ (risas). Al principio fue por eso y ahora es por mi hijo, para asegurarle un futuro, que es la única persona que tengo más arriba mío, junto a mis viejos. Me dieron todo como para que yo algún día se los devuelva con el orgullo.

"El boxeador a veces sueña con comida: yo le pido a mi novia que me haga una chocotorta cuando termine la competencia"

Nacido el 12 de noviembre de 1963, Jorge Melián peleó como rentado entre 1986 y 1995. Se retiró con 39 peleas ganadas (11 nocauts), 9 derrotas y 4 empates. Fue campeón argentino y sudamericano welter junior. "Cuando hice mi primera pelea, mi papá me acompañó y me dijo que el boxeo es como el colegio: si uno estudia, todo va a salir bien. Nunca me olvido de esas palabras. Por eso para Rio, estoy estudiando mucho y haciendo bien los deberes...".

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LA ILUSIÓN DE RÍO

- ¿Cómo imaginás que será pelear en Río de Janeiro?

Me gusta más la idea de pelear en Brasil, siento como que somos locales en Sudamérica, hay mucha gente conocida que va a viajar a acompañarnos. El boxeo está poniendo su granito de arena de a poquito. Ojalá sea para bien, espero tener una linda competencia. Mi objetivo es dejar atrás lo conseguido en Londres, no me quiero poner presión. Voy a intentar ganarle a quien tenga en frente, sea uno, sean dos. Al que esté en el otro rincón le voy a salir a ganar.

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Elegido mejor boxeador amateur del país por la Unión de Periodistas de Boxeo (Uperbox) en 2014, Melián se quedó con anécdotas luego del certamen de Londres, hace cuatro años. "Cuando vimos a Serena Williams en Londres, viene Yamil (Peralta) y me dice ´mirá´. La tenía de nombre pero pensé que era una actriz. Hasta que la vi, lomazo y ahí me di cuenta. También nos cruzamos con uno del básquet de Estados Unidos, Kobe Bryant me parece que era. Lo saludé, lo descansé y Yamil me dice ´¿qué le decis?´".

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También hubo lugar para encontrarse y conocer a estrellas del deporte argentino. "Una vuelta, en la Villa Olímpica encontramos una play. Nos ponemos a jugar con Yamil y se acerca Nalbandian, que nos dice que juega a ganador. Yo le quería pedir un autógrafo. Después fuimos, charlamos y no lo podíamos creer", relató recordando la historia.