Desde ahora, se avalará el ingreso de bienes "que no se produzcan en el país", para que corran peligro las industrias nacionales. Intentan frenar el alza de desempleo.
Luego de que el macrismo impulsara la apertura de importanciones, el Gobierno comenzó a ponerles un freno para no seguir generando mayor crisis económica. Así, sólo permitirá el ingreso de los productos que no se fabrican en el país para proteger a la industria nacional y frenar el alza de desempleo.

El ritmo de baja en los niveles inflacionarios que asegura el Gobierno se estaría registrando ya en el segundo semestre y avalaría esta posición ya que se considera en gran parte del Gabinete económico que ya no es necesaria la amenaza de mayor apertura al ingreso de productos finales como mecanismo para frenar las subas de precios.

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La fórmula continuará al menos hasta que el nivel de empleo muestre síntomas de reactivación y el Gabinete económico pueda comenzar a diseñar un próximo plan industrial general que pueda absorber los puestos de trabajo que se van perdiendo en algunos sectores no competitivos.

Mientras tanto, la prioridad será sostener el ritmo de caída de la actividad, ensayar en lo que se pueda un plan de reactivación vía mayor nivel de fomento de la obra pública y presionar para que el sistema financiero reduzca las tasas de interés para la producción.

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