Duelo Scioli-Randazzo, una interna para revitalizar al PJ
El peronismo territorial explora la idea de una primaria para darle potencia al espacio. La interna que no fue. El factor Cristina y los que se suben al ring.
Katopodis y Bucca fueron, al arranque del año, los principales promotores del ensamble con Randazzo. Hubo varias cenas y muchas conversaciones pero con las semanas, el vínculo se enfrió: los intendentes dieron por hecho que el exministro del Interior no tenía definido su juego, que recién lo resolvería el año que viene o a más tardar en diciembre, y que no había certezas de que fuese un sí.
Entonces se decidió construir sin la carta Randazzo que es potente pero que no se sabe si, en 2017, estará en el mazo.
Apareció otro elemento. El ex- ministro trasmitió que la hipótesis ideal sería ir a una interna para que el candidato salga legitimado y no hacer, como ocurrió en la era K, que los postulantes sean puestos a dedo. Simple: Randazzo quiere una disputa con Scioli. "¿Y si aparece Cristina?" le preguntan a uno de sus laderos. "Si Cristina es candidata, Florencio sale a la cancha a pelear con ella".
En ese enjambre, a Scioli lo ponen, por su visita al Instituto Patria, en la "cuenta política" de Cristina, pero en la reunión del Consejo del PJ ensayó un argumento. "Fue la única que se solidarizó públicamente por las denuncias que me hicieron en TV. ¿Cómo no voy a ir a verla?". Hubo muecas y caritas pero nadie lo refutó.
COMPUTADOS
Los intendentes post-K son un clan gaseoso y volátil. Hay, de hecho, un puñado que se hace llamar Grupo Fénix para no quedar computados en el grupo Esmeralda, nombre que a su vez no le gusta a todos porque en esa calle están las oficinas de Insaurralde y dan por hecho, que es como asumir la jefatura.
Un sector, con base en el oeste del conurbano, mira a Sergio Massa como la mejor variable para no terminar en el tren K. Pero el tigrense avisa, cada vez con más intensidad, que el acercamiento tiene que ser pronto para dar tiempo para romper la potencial polarización entre macrismo y kirchnerismo que se aproxima y que es, a priori, negocio para los polarizados: Cristina y Mauricio Macri.
La elección de 2017, con una agenda donde se plebisciten los dos años del PRO y los doce del FpV, se perfila como una tercera vuelta de 2015 porque, como entonces, el margen para romper el antagonismo.
Massa, por eso mismo, manda a decir que no será candidato en 2017. Malena Galmarini, su mujer, es la vocera pública de esa posición.
En torno a Cristina sólo hay imprecisiones. Volvió a moverse en clave política pero no logró expandir su espacio político. Y, como es un clásico del manual K, no da certezas sobre si jugará o no electoralmente el año que viene o, de hacerlo, por qué territorio; Santa Cruz o Buenos Aires.
La tesis de una interna bonaerense esconde, además, la intención de plantearle que puede encontrar algunos escollos si quiere pelear en la provincia. Aun ganando, que la desafíen no es un dato menor. En definitiva, la expresidente nunca enfrentó una interna: siempre que fue candidata, salvo en 2011, fue porque su esposo; Néstor Kirchner, la puso ahí.
Temas
Las Más Leídas






Dejá tu comentario