María Julieta Rumi
María Julieta Rumi
No todo es fútbol bajo las autopistas porteñas: en Boedo, debajo de la 25 de Mayo, un grupo de deportistas ciegos persigue sus sueños. Apanovi, una asociación civil sin fines de lucro, fundada, constituida y dirigida por personas ciegas desde 1979, ofrece actividades para personas con discapacidades visuales como talleres de fabricación de bastones, impresiones en braile y cursos de computación.
Sin embargo, el fuerte del lugar es un gimnasio blanco pequeño, lleno de trofeos, en el que pueden entrenar desde personas que van en busca de recreación hasta atletas de alto rendimiento. Y Apanovi tiene una gran factura en ese sentido: desde que se fundó tuvieron siete deportistas que participaron en Juegos Paralímpicos y ganaros tres medallas: Mariela Almada, que ahora es la entrenadora del lugar, ganó una medalla de bronce en Beijing 2008 en lanzamiento de bala y disco; Sebastian Baldasarri logró medalla de plata en disco también en Beijing; y Nadia Báez sacó otro bronce en natación (100 metros de pecho) en Londres 2012.

“Nuestros deportistas representan a Apanovi en campeonatos nacionales y en campeonatos internacionales representan a la Argentina. Tenemos un gimnasio al que vienen personas a las que les gusta el deporte o atletas de alto rendimiento que hacen la preparación física acá y después usan las pistas del Cenard.
Los atletas de alto rendimiento tienen resuelto el tema de la rehabilitación
Una vez que se ubican se desplazan con normalidad mientras que otros tienen que ser guiados por profesores”, contó a minutouno.com Santiago Morrone, presidente del lugar.

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Morrone mismo es un ex atleta de alto rendimiento que salió quinto en los 10.000 metros del campeonato mundial paralímpico de Berlín 1994. “Yo fui atleta de alto rendimiento. Terminé de competir en el año 2000 pero salgo a correr todos los días. Por acá pasó mucha gente. Tuvimos atletas que se destacaron en ciclismo, natación, judocas, lanzadores, jugadores de goalball y torball. Desde 1983 tenemos atletas: algunos paralímpicos y algunos que no clasificaron”.

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Según él, la práctica del deporte es de vital importancia para las personas con discapacidades visuales.
Para una persona que no ve el deporte sirve mucho porque tenés menos posibilidades de lesionarte
No es lo mismo un ciego que entrena que el que no lo hace. Tratamos de promover el deporte porque la asociación creció gracias al deporte y es una herramienta para relacionarse”.

“En lo personal tengo mucho que agradecerle al deporte: te da la posibilidad de descubrir cosas, da revancha y te podes superar constantemente. Uno quizás no puede ser el mejor pero puede ser la mejor versión de uno mismo”, agregó.

Mariela Almada opinó en igual sentido. Ella empezó a entrenar 2 o 3 veces por semana a los 20 años y siete años después, cuando ganó la medalla de bronce en Beijing, lo hacía de 8 a 10 veces por semana. “Empecé a competir sin saber a dónde iba a llegar y se fue dando. Cuando vas entrenando sabes que podes un poquito más: si levantas 100 kilos de pecho eso te da un metro más a la hora del lanzamiento. Tenés un objetivo. El resultado es la consecuencia. La diferencia puede ser entre el primer y el segundo puesto o entre el primero y el último”.

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En cuanto al trabajo que hace en el gimnasio dijo que lo primero es una iniciación para que los que van logren orientarse y conozcan los aparatos. Después empiezan a correr y se corrigen las malas posturas corporales y, si alguno tiene potencial, lo derivan al Enard. “Arrancamos con un entrenamiento dos veces por semana. Algunos sólo buscan estar saludables pero otros piden más días. Mucho buscan estar en las selecciones. Somos referentes. Ahora con los paralímpicos te preguntan, mucha gente se acerca por eso. A diferencia de hace 4 años hoy hay más difusión”.

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Además de un estilo de vida saludable o la posibilidad de ser un atleta, el presidente de la asociación se refirió por último a las posibilidades de inclusión que da el deporte. “Los que dirigimos esto tenemos buenos trabajos que nos permiten vivir dignamente pero la mayoría de las personas ciegas viven de subsidios y pensiones. Acá vienen muchos chicos de padres ciegos para obtener logros y relacionarse. La asociación la hicimos con el sueño de que personas en las mismas condiciones que nosotros tengan las mismas oportunidades. Mejorarles la calidad de vida con una buena gestión”.