Este fin de semana el delantero argentino y capitán del Inter de Milán erró un penal, su equipo cayó ante el Cagliari, hubo baderas en su contra en la cancha y además otra frente a su propia casa.
El Inter de Milán y su capitán Mauro Icardi vivieron este domingo una jornada negra: el club lombardo perdió ante el Cagliari (2-1) y se aleja de la cabeza de la tabla, y el delantero argentino fue recibido con abucheos e insultos por sus propios aficionados.

Pese a que a sus 23 años ya ha marcado 58 goles en 115 partidos con el Inter, los tifosi recibieron a Icardi con silbidos y banderas ofensivas, disconformes con un capítulo de la biografía del jugador que acaba de publicar y que arremete contra los barras.

Para colmo, el argentino falló un penal en el minuto 28, con el marcador empatado a cero goles. "Seguramente que Icardi tenía todo eso en la cabeza en el momento del penal", declaró el técnico holandés del Inter Frank de Boer sobre lo ocurrido.

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"Tendremos que hablar mañana (lunes) con tranquilidad (...) Habrá que encontrar una solución, no es bueno para nuestro club", añadió.

LAS BANDERAS

El centro de las críticas este domingo inclusive en la previa al encuentro fue Icardi, cuya relación con los tifosi interistas está deteriorada desde hace tiempo.

"100 goles y 100 trofeos no borrarán el hecho de que seas un mierda"
; "Utilizas a un niño para justificarte y echarnos mierda a la cara. No eres un hombre, no eres un capitán, eres una pobre mierda"; "Te inventas tonterías para vender más, sucio mercenario", rezaban algunas de las pancartas exhibidas por los ultras antes del partido de la 8ª fecha contra el Cagliari.

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A estos mensajes en la cancha se sumó otro en la puerta de su propia casa, que fue llevada por 40 barras: "Acá estamos ¿Cuándo llegan tus amigos argentinos? ¿Era sólo una amenaza o es que sos un infame?".

EL PROBLEMA Y EL SIGNIFICADO DE LA BANDERA

En el libro, Icardi ofrece su versión del enfrentamiento que hubo entre jugadores y barras del Inter tras una derrota contra el Sassuolo en febrero de 2015.

Icardi reprocha especialmente a un líder "ultra" que le sacó de las manos a un niño una camiseta que el delantero acababa de lanzar hacia la grada y que se la devolviese gritándole "bastardo", tras el enfado de los seguidores interistas por la derrota. Ahora los hinchas piden que se le saque la capitanía.

Icardi añade en el libro que después habló con los dirigentes del Inter, inquietos por posibles problemas con los aficionados, para decirles que estaba dispuesto a "traer a un centenar de sicarios argentinos" para defenderse.