Prohibir la encriptación en aplicaciones de chat "no va a funcionar" por sí solo para evitar que los terroristas envíen mensajes codificados y organicen ataques, ya que pueden recurrir a otras tácticas, como desarrollar sus propias apps o dialogar con palabras clave, afirmaron los responsables de Telegram, que se metieron así en el debate sobre la privacidad reabierto por el Gobierno inglés.
"A simple vista, se podría suponer que prohibir la encriptación de extremo a extremo va a evitar que los terroristas envíen mensajes codificados. Pero la triste realidad es que eso no va a funcionar. Los terroristas están preparados para enfrentar grandes incomodidades y garantizar que sus comunicaciones sean seguras y sus actividades exitosas", publicó Telegram en un mensaje difundido entre los usuarios de la aplicación.

Asimismo, sostuvo que si un gobierno prohíbe la encriptación o le coloca un backdoor (puerta trasera, en informática) a las aplicaciones de chat actuales, "los terroristas usarán inmediatamente otras tácticas".

Entre estas, señaló Telegram, podrían fabrican sus propias aplicaciones, en tanto que "la tecnología para crear mensajes encriptados en apps es de público conocimiento", y recordó que incluso "hay rumores que indican que los miembros de ISIS tienen su propia aplicación desde enero de 2016".

Otra táctica que podrían usar es "usar un lenguaje codificado", es decir que pueden usar palabras claves que solo ellos sepan para ocultar información a primera vista.

También podrían recurrir a otros métodos de comunicación: "Probablemente, cualquier otro usuario no querría comprar un nuevo teléfono, hacer una sola llamada, escribir un solo mensaje y luego tirar el dispositivo a la basura. Pero esto fue exactamente cómo los terroristas en París se comunicaron para organizar y llevar a cabo el ataque de ISIS en Europa", explicó Telegram.

"De esta forma, los terroristas tienen otras alternativas de comunicación que los mensajes encriptados", resumió.

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Los responsables del servicio de mensajería respondieron así, de forma indirecta, a la ministra del Interior del Reino Unido, Amber Rudd, quien el domingo afirmó que los agentes de inteligencia deben poder acceder a información relevante de los servicios de chat a través de un backdoor, cuando exista una orden judicial que lo amerite.

"No debe haber lugar donde los terroristas se puedan esconder", había afirmado la ministra, para quien los servicios de mensajería no le deben "ofrecer un lugar secreto" a los terroristas para que puedan comunicarse.

De haber una orden judicial, los agentes deberían poder "acceder a situaciones, como mensajes encriptados en WhatsApp", consideró Rudd.

Las declaraciones de la ministra británica tuvieron lugar luego de que se descubriera que Khalid Masood, identificado como el autor del atentado de Londres, habría usado WhatsApp minutos antes de cometer los ataques.

Para Telegram, lo que hace posible al terrorismo no son las herramientas de comunicación sino un "elemento indispensable: los medios" que maximizan la cobertura de esos actos.

"Cuando mirás los números, cualquier otra causa de muerte y destrucción empequeñece los actos de terror, por crueles e injustos que sean", siguió el comunicado, que afirmó que "el cáncer, las enfermedades del corazón, los accidentes de tráfico y el jabón en el piso del baño matan más personas cada día que los terroristas en un año determinado".

Por eso, "el trabajo principal de un terrorista es convencerte de que sus actos salvajes son más relevantes para vos que las aproximadamente 150.000 muertes por otras causas que ocurren todos los días", y esto es "lamentablemente" exitoso porque "después de todo, la inquietante noticia trae visitas a páginas y dólares de publicidad, especialmente cuando la noticia tiene que ver con fotografías cautivantes de las víctimas".