El presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, Matías Furió, recomendó a las familias prestar atención a importantes consejos de seguridad como verificar que el producto cuente con su identificación de juguete seguro, con la etiqueta indicando la edad sugerida, nombre del fabricante y/o del importador.
Los spinners son los últimos juguetes de moda, pero como con cualquier objeto que se encuentre en contacto con niños y niñas, los padres deben tomar precauciones para que sean utilizados con seguridad por los chicos.

Esto es muy importante porque el 95% de los spinners en el mercado son ingresados desde el exterior de contrabando.

Además, los que son producidos en el país son de fabricación casera en impresoras 3D o producidos por fábricas que aún no cuentan con las certificaciones de seguridad. Esto presenta una problemática grave cuando este tipo de productos que no están certificados están al contacto con los niños.

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En ese sentido, se registraron casos de desprendimiento de piezas como rulemanes y bolitas que pueden dañar la vista.

En el caso de los spinners con luces, se pueden extraer las pilas fácilmente, las cuales resultan sumamente tóxicas si son ingeridas dado que podrían contener metales pesados y otras sustancias químicas como mercurio, cadmio, litio y plomo, entre otras.

La Cámara del Juguete informa que en unos veinte a treinta días van a estar ingresando legalmente, al país los spinners y se estima que para ese tiempo estarán siendo comercializados los de fabricación nacional con el correspondiente certificado de seguridad.

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Justamente, la AFIP impidió el ingreso ilegal de 43.000 Hands Spinner por un valor aproximadamente de $10.000.000.

El secuestro ocurrió durante los primeros cinco días de junio en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

El spinner es un trompo de plástico que puede girar durante varios minutos a gran velocidad.

El dispositivo fue inventado por Catherine A. Hettinger en la década de los noventa con fines terapéuticos para el tratamiento de autismo y para estimular la concentración ante problemas de falta de atención de los chicos.

Asimismo, los fabricantes indican que es ideal para problemas de estrés, ansiedad e hiperactividad aunque muchos especialistas afirman que no existen evidencias científicas sobre los supuestos beneficios.

Paradójicamente, el spinner provoca sobre estimulación y genera un efecto contrario al que se buscaba originalmente ya que las maestras están notando que los chicos se distraen en clase y en algunos colegios en Estados Unidos hasta los han prohibido.

Pero además de problemas de atención, se registraron accidentes por el uso indebido. A modo de ejemplo, en Texas, una niña tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de urgencia debido a que se había alojado una de las partes del dispositivo en su esófago.