Schiavi quedó imputado por "irregularidades" en el control de la SUBE

Política

La medida fue tomada por el fiscal federal Ramiro González. Imputó también a otros funcionarios de Transporte.

El ex secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, quedó este lunes imputado por "irregularidades" en el control de la SUBE, en una medida tomada por el fiscal federal Ramiro González, quien también imputó a otros funcionarios y pidió que el Gobierno presente informes sobre los contratos.

El fiscal dictaminó por impulsar la investigación contra Schiavi y otras 11 personas, quienes quedaron todas formalmente imputadas, y le pidió al juez federal Julián Ercolini una serie de medidas de prueba para avanzar en la causa, informaron fuentes judiciales.

En el expediente se investiga si se direccionó la licitación para que la UTE, un conglomerado de empresas, se quede con la concesión del control de la SUBE por 65 millones de pesos, 10 millones más de lo que ofrecía la compañía que quedó en segundo lugar.

González pidió que el Ministerio del Interior y Transporte, a cargo de Randazzo, informe sobre el grado de ejecución que tuvo el contrato de "Supervisión de la puesta en marcha y de la operación continua del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE)" y si se hicieron pagos a la empresa.

También solicitó que Randazzo detalle el porcentaje sobre el total de la contratación y toda información acerca de cuentas bancarias, destinatarios, formas de pago y cobro del contrato, además de la resolución por la que se le dio de baja.

Randazzo acumuló a su cartera de Interior el área de Transporte –que antes dependía del Ministerio de Planificación Federal- y suspendió el contrato con la UTE cuando se hicieron públicas las presuntas irregularidades.

En tanto, el fiscal solicitó que la AFIP entregue informes sobre cada una de las empresas que conforman la UTE, integrada por las empresas Global Infraestructure (GI), Ingeniería en Relevamientos Viales SA, Ingeniería y Asistencia Técnica Argentina, Sociedad Anónima de Servicios Profesionales y González Fischer & Asociados SA, y fue conformada mientras estaba en marcha el proceso de licitación, por lo que se sospecha que fue creada exclusivamente para eso y que se sabía que iba a obtener el contrato.

GI, con sede en Reino Unido, tiene domicilios inexistentes según investigaciones periodísticas, y su director, Stephen Chandler, fue nombrado para trabajar en el país en la SUBE pero nunca estuvo aquí y negó haber firmado el contrato para controlar el funcionamiento de la tarjeta.

También se conoció que la Secretaría de Transporte habría contratado empleados "fantasmas" con salarios de entre 24 y 60 mil dólares y el fiscal pidió que dos de ellos, Marcela Ashley y Steve Beer, sean citados a declarar como testigos.

Además, solicitó que declaren como testigos los directores de las 10 empresas restantes que se presentaron a la licitación, entre otras medidas de prueba que no fueron reveladas, ya que incluyen diligencias en Inglaterra.

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