El papa Francisco recibió a Valeria Mazza y su marido
Fue en una audiencia general, donde sostuvo que la Iglesia "no es una asociación asistencial, cultural o política".
@bettapique
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"Formar parte de la Iglesia significa estar unidos a Cristo y vivir como cristianos, significa permanecer unidos al papa y a los obispos, que son instrumentos de unidad y comunión y aprendiendo a superar egoísmos y divisiones, armonizando la variedad y riquezas de cada uno para amar cada vez más a Dios y al prójimo", manifestó.
En esa línea, Francisco insistió en que cuerpo y miembros tienen que estar unidos y subrayó que esa unidad tiene que ser superior a los conflictos.
La unidad -aseguró- es una gracia que hay que pedir al Señor, "para que nos libere de las tentaciones, de las divisiones, de las luchas entre nosotros, de los egoísmos, de los chismorreos".
"¡Cuánto daño hace a la Iglesia las divisiones entre los cristianos!, ¡cuanto mal hacen los chismorreos, cuanto mal!. Todos tenemos que permanecer unidos", agregó el Papa, que lamentó las divisiones de los cristianos entre católicos, protestante, ortodoxos e insistió en la unidad.
Desveló que antes de la audiencia pública rezó durante más de media hora junto a un pastor evangélicos por la unidad de los cristianos y pidió a los fieles que pidan a Dios que les ayude "a no hacer sufrir al Cuerpo de la Iglesia (Cristo)" con sus "conflictos, divisiones y egoísmos".
A la audiencia asistieron grupos de España, Argentina, Costa Rica, Honduras, México, República Dominicana y otros países latinoamericanos, a los que exhortó a ser "miembros vivos del Cuerpo".
Antes de comenzar la audiencia, como ya es habitual, el papa Bergoglio recorrió la plaza de San Pedro en el papamóvil, en medio de los aplausos, vivas y ondear de banderas, de las decenas de miles de fieles presentes. Francisco besó a niños y enfermos y estrechó manos en un ambiente festivo.
Concluida la audiencia, saludó a la modelo Valeria Mazza y a su marido Alejandro Gravier, y al senador Eugenio Nito Artaza.
y con motivo de Jornada Mundial del Refugiado, el papa Francisco hizo un llamamiento para que se ayude a las familias de refugiados, obligadas a abandonar sus países al huir de las guerras o por motivos religiosos, étnicos o políticos.
"No podemos ser insensibles hacia esas familias y hacia todos nuestros hermanos y hermanas refugiados. Tenemos que ayudarles, tanto en la comprensión como en la hospitalidad", afirmó el papa.
Francisco también hizo un llamamiento para que se respete la vida "en todas sus fases y en todas sus dimensiones".
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