Cientos de miles de jóvenes dieron la bienvenida al Papa

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Los fieles se reunieron en la playa de Copacabana para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. Asistieron personas de 190 países.

Cientos de miles de jóvenes de los cinco continentes se reunieron este jueves en la playa de Copacabana de Río de Janeiro para dar la bienvenida oficial al papa Francisco a la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a la que asisten personas de 190 países.

En un ambiente festivo y desafiando el mal tiempo reinante, con una lluvia que no dio tregua, los jóvenes acogieron al Papa como a una estrella del pop, entre cánticos, vivas y con miles de banderas de sus países de origen.

"Esta es la juventud del Papa"
fue uno de los lemas más entonados por los jóvenes en el encuentro al que Bergoglio llegó en el papamóvil, en el que recorrió todo el paseo marítimo de Copacabana, de cuatro kilómetros de largo, hasta el lugar donde se levantó el palco, en un costado de la playa.

Miles de jóvenes lo acompañaron en el trayecto y Francisco, sonriente, besó a niños, saludó a jóvenes y no dudó en quitarse el solideo y cambiarlo por otro que le entregó un joven sacerdote.

Le dio la bienvenida el arzobispo de Río de Janeiro, Orani Joao Tempesta, quien subrayó que la presencia de Francisco fortalece a los jóvenes, muchos de ellos entristecidos "en un mundo de consumismo, egoísmo, desigualdades y falsas alegrías".

Recordó que el Papa ya dijo en diferentes ocasiones -la última, este jueves ante jóvenes argentinos- que la Iglesia no es una ONG y que por ello la presencia de Bergoglio les ayuda a testimoniar a Cristo por todo el mundo.

Francisco saludó a los asistentes y lo primero que hizo fue recordar a la joven Sophie Moriniere, que falleció en un accidente de tráfico en la Guayana francesa cuando se dirigía con otros jóvenes a Río para la JMJ. Francisco pidió un minuto de silencio en memoria de Moriniere y solidaridad con los heridos.

"Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría. Recuerdo la primera Jornada Mundial de la Juventud a nivel internacional. Se celebró en 1987 en mi ciudad de Buenos Aires. Guardo vivas en la memoria estas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: "¡Tengo tanta esperanza en vosotros! Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz redentora", dijo el Papa.

Francisco señaló que la JMJ vuelve por segunda vez a América Latina, recordó que la convocó Benedicto XVI, al que envió un saludo en medio de un fuerte aplauso y los gritos de "Benedicto, Benedicto".

Bergoglio contó que antes de ir a Río le pidió a Benedicto XVI que lo acompañara con la oración. El papa emérito se lo garantizó y le dijo que seguiría la JMJ por televisión. "Así que ahora nos está viendo", afirmó.

Destacó el gran número de jóvenes: "¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes, distantes, a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí, juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos", manifestó.

El obispo de Roma señaló que en estos días Río se convirtió en el centro de la Iglesia, "en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho a estar con él, a ser sus amigos".

Francisco manifestó que ver el mar, la playa y a todos los jóvenes le recordó el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades.

Durante la ceremonia un grupo de 150 jóvenes presentó una representación de la fe del pueblo brasileño, titulada "Río de fe" y después cinco jóvenes, uno por cada continente dio la bienvenida al papa.  Las banderas de todos los países de donde proceden los asistentes fueron llevadas al palco y Francisco cerró el acto con un discurso.

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