Miguel Ángel Pierri: "Tengo que dar un paso al costado"

Sociedad

El abogado renunció a la defensa del portero Jorge Mangeri "por motivos personales". Su socio Marcelo Biondi tomará la posta en el caso.

El abogado Miguel Ángel Pierri renunció a la defensa de Jorge Mangeri, imputado por el crimen de Ángeles Rawson. "Estoy íntegro, pero lo primero es la familia", argumentó. 

" Yo cumplí una etapa en esta defensa y tengo una familia. Vi que esta causa afectó a mi hijo Juancito", explicó el letrado en declaraciones televisivas. "Creo que tengo que dar un paso al costado", expresó. 

Más temprano, la renuncia la había anticipado el socio de Pierri, el abogado Marcelo Biondi, quien será quien siga a cargo de la defensa del portero.

Pierri aclaró que su dimisión no está  relacionada con la hipótesis de una agresión sexual en torno al asesinato de la adolescente, aunque admitió que sufrió una "gran desilusión" durante su trabajo, aunque aseguró que no estaba relacionada con la causa.

El pequeño hijo del abogado había cobrado notoriedad cuando durante una entrevista televisiva contradijo a su padre en relación a la responsabilidad de Mangeri en el asesinato de la chica.

"Boludo...mató a Ángeles", dijo el niño sentado en la falda de su padre, mientras este aseguraba que creía en su inocencia.

La renuncia se produjo en medio de una situación judicial delicada de Mangeri, actualmente imputado por "homicidio simple", aunque se debate si la acusación podría pasar a "homicidio críminis causa", es decir un asesinato para encubrir otro delito, como un ataque sexual.

La joven Ángeles Rawson, de 16 años, fue vista por última vez el 10 de junio pasado cuando regresaba de una clase de educación física hacia el departamento que vivía, en Ravignani 2360, y al día siguiente su cuerpo apareció en un predio del CEAMSE, en José León Suárez.

Cuatro días después de la aparición del cuerpo, Mangeri admitió su responsabilidad en el crimen en una declaración testimonial ante la fiscal María Paula Asaro y desde entonces quedó detenido, aunque luego se negó a contestar preguntas en las posteriores indagatorias y sólo se limitó a denunciar apremios ilegales.

Una de las principales evidencias contra el portero consiste en los rastros de su adn encontrado bajo tres uñas de la niña asesinada.

Dejá tu comentario