Comenzó de manera efectiva la "era Bergoglio" en la Iglesia
Con el nombramiento de Pietro Parolin como Secretario de Estado, se inicia una "desactivación" de la poderosa cartera diplomática de la Curia. La salida de Tarcisio Bertone deja al gobierno vaticano sin vestigios de Benedicto XVI.
Francisco despide a Tarcisio Bertone
Pietro Parolin
Benedicto XVI mantuvo a Bertone contra viento y marea, al confiar ciegamente en él, y Francisco lo ha mantenido como su "número dos" durante los primeros siete meses de su pontificado, un tiempo prudencial que se suelen tomar los sucesores de Pedro cuando llegan al papado y que les sirve para ir perfilando las líneas del pontificado.
La llegada de Parolin supone la vuelta a la tradición de un diplomático al frente de la Secretaría de Estado y a la norma no escrita de que si el papa es "extranjero", el "primer ministro" debe ser italiano.
Pero también supone un cambio radical, ya que Francisco pretende rebajar las competencias de la Secretaría de Estado, hasta ahora una todopoderosa "presidencia del Gobierno", para dejarla reducida a una secretaría del papa y quitar competencias a su titular.
A la espera de conocer la profundidad de las reformas, según fuentes vaticanas, Francisco tiene previsto nombrar un moderador para coordinar los diferentes dicasterios de la Santa Sede.
Ese "moderator curiae", como ya ha sido bautizado, asumiría una amplia parte de las competencias que hasta ahora tenía Bertone y las que no dispondrá Parolin.
Parolin está considerado un hombre de la misma "línea" de Francisco, que coincide en la necesidad de esos cambios, abierto, competente y que no duda en expresar su opinión ante temas tan delicados dentro de la Iglesia como el del celibato sacerdotal.
Recientemente recordó que el celibato de los curas católicos no es un dogma y que se puede discutir.
Parolin, que presumiblemente será nombrado cardenal en el primer consistorio que celebre Francisco (la praxis contempla que el secretario de Estado sea cardenal), llega a la Secretaría con buen pie.
No en vano goza del afecto de gran parte de la curia romana (a la que conoce bien, pues trabajó en ella entre 2002 y 2009) y procede de la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela diplomática del Vaticano.
Francisco resaltó que Parolin conoce "muy bien" la Secretaría de Estado y que en un cierto sentido "se trata de una vuelta a casa".
Radio Vaticana considera que el hecho de que Francisco haya creado un Consejo formado por ocho cardenales -conocido ya como C8- para que lo asesore en temas de la Curia, permitirá a la Secretaría de Estado volcarse en la diplomacia y asuntos exteriores.
Parolin dijo recientemente que busca una diplomacia vaticana que sea eficaz y no una que, por diversos motivos, abra la portada de los diarios.
El nuevo "primer ministro" del Vaticano no pudo asistir a la ceremonia del traspaso de poderes por encontrarse recuperando de una pequeña intervención. Habrá que esperar a que ocupe el despacho en fechas próximas para conocer de primera mano cómo Bergoglio ha diseñado el cambio del gobierno central de la Santa Sede.
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