Glamping: vacaciones en carpa con glamour
Una nueva forma de estar cerca de los mejores paisajes pero sin perder comodidades. Alojamientos baratos y una combinación entre naturaleza y confort.
"No se trata de lujos" –se apresura a aclarar Billy–. "El lujo es sinónimo de consumo y necesita infraestructura. El espíritu de estos emprendimientos es la ecología y usar lo mínimo indispensable para preservar el lugar. Si nos tenemos que ir mañana no dejamos ni una huella".
Colchones de alta calidad, comidas con un toque gourmet y buena bebida forman parte de los atractivos de Adventure Domes. Ya están pensando en replicar la propuesta en la zona de El Chaltén, con vista al Fitz Roy, según Bae.
Enclavado en el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, el camping Río Arrayanes se suma a esta tendencia. Los domos están instalados sobre una plataforma de madera, equipados con colchones de alta densidad, ropa de cama y calefaccionados mediante salamandras a leña.
"Al estar en un parque nacional, el glamping es moderado porque el criterio es más amplio en cuanto al público. Los domos se usaban como refugio de alta montaña. Por su estructura geodésica, que los convierte en una carpa más sofisticada, tienen buena rigidez y resistencia", explica Adolfo Fazio, desarrollador de este emprendimiento, quien además es arquitecto. Según comenta, está creciendo el interés del público local: "A esta altura del año tenemos ya un grado de reservas más importante. Aumentó año a año el interés".
En cuanto al público, apunta que el promedio de edades está entre 30 y 50 años y que hay muchas familias locales. "Es gente que puede pagar una diferencia. No son mochileros", dice.
Infraestructura mínima
Los domos y los yurts –tienda de campaña al modo de las utilizadas por los nómadas en las estepas de Asia Central– son dos de las estructuras más utilizadas para el glamping. Pero muchas veces estos alojamientos se arman reciclando estructuras anteriores, como en el caso de Alterra, en Pinamar, que ofrece la posibilidad de dormir en un container de lujo.
Chile cuenta con el primer glamping de América del Sur, que se multiplica en el país vecino. Patagonia Camp, en Torres del Paine, fue el pionero en la región y aún hoy muchos lo ubican entre los favoritos.
Según explica Mariana Ramírez, gerente general, en los últimos dos años creció 51% la cantidad de argentinos que se hospedan en Patagonia Camp.
"Brinda todas las comodidades de un hotel pero con la sensación de acampar. Estamos en una zona de bosques y lagos. En el centro del yurt hay una cúpula transparente para poder ver las estrellas por la noche", describe, y es imposible no entusiasmarse.
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