Condenan a perpetua a cuatro petroleros por la muerte de un policía
La justicia de Santa Cruz los sentenció por el asesinato de Jorge Sayago en la pueblada de 2006 en Las Heras. Los organismos de DDHH denuncian falta de pruebas y que los torturaron para que declarasen.
En medio de la protesta de las organizaciones de Derechos Humanos y partidos políticos de izquierda, el Tribunal Oral de Caleta Olivia condenó a Ramón Cortés, Franco Padilla, José Rosales y Humberto González por la muerte de Jorge Sayago, el policía asesinado en medio de los disturbios del 6 de febrero del año 2006, frente a la Comisaría Nº 2 de Las Heras. A otros 6 trabajadores juzgados desde junio de este año les aplicaron un castigo de 5 años de reclusión.
Desde el lugar –y a través de su cuenta de Twitter-, el diputado nacional por el Frente de Izquierda Néstor Pitrola, denunció: "La perpetua que no tuvieron ni los probados asesinos materiales de Mariano (Ferreyra),sin pruebas, les dieron a 4 por la muerte del policía Sayago". El dirigente del Partido Obrero había viajado a Santa Cruz con más de 200 militantes sociales y políticos que reclamaban la absolución de los detenidos "por haber sido torturados y obligados a declarar en su contra".
En 2006, la Jueza de Instrucción de la localidad santacruceña de Pico Truncado, Graciela Ruata de Leone, a cargo de la investigación, había ordenado la detención de decenas de petroleros y vecinos que denunciaron torturas en las indagatorias. El pueblo quedó sitiado por varios meses y los testigos denunciaron que la policía los obligaba a declarar bajo apremios y amenazas. Entre otras cosas, les colocaban bolsas de plástico en la cabeza.
La muerte del oficial Sayago se produjo en medio de la represión de las fuerzas de seguridad y los grupos especiales contra más de 3000 manifestantes –de los 10000 habitantes- que reclamaban la liberación del dirigente petrolero, Mario Navarro, detenido horas antes mientras concedía una entrevista radial. La pueblada de Las Heras fue violentamente reprimida, la gente respondió y Sayago recibió un golpe por la espalda. Sin embargo, durante el juicio no lograron probar la autoría de los juzgados y condenados, según la abogada defensora Claudia Ferrero.
"Lo único que se probó en el proceso son las torturas que sufrieron los testigos y sus familiares en la instrucción de 2006", añadió la letrada de la Asociación de Profesionales en Lucha (APEL). Incluso el fiscal Ariel Candia, que solicitara la prisión perpetua para seis de los acusados, lo confirmó sin tapujos: "A un par de cachetadas y una bolsita en la cabeza no se lo puede llamar tortura".
Según los petroleros, el asesino debió ser un inflitrado al que ni ellos ni la justicia logró identificar. Abogados defensores e incluso familiares del propio Sayago reconocieron que los acusados –y ahora condenados en primera instancia- eran "perejiles".
La protesta y posterior pueblada de Las Heras había comenzado unos meses antes de la muerte de Sayago, en medio de reclamos de los petroleros por mejoras en sus condiciones laborales, aumento salarial y la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Habían bloqueado las plantas de YPF (en ese entonces de Repsol) y Panamerican Energy entre otras.
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