La Corte Suprema de Estados Unidos definirá si acepta o no la apelación de la Argentina en el litigio con los fondos buitre
El máximo tribunal estadounidense se reunirá en privado y determinará si trata o no el litigio con los holdout o si pedirá la opinión del gobierno de Barack Obama.
El Maximo Tribunal dilucidará sobre el significado del tratamiento igualitario ("pari passu", en la jerga) a los acreedores que no ingresaron a los canjes implementados en 2005 y 2010. Esa cláusula está en los contratos de todos los bonos de emisión de deuda soberana emitidos durante los años 90 y que es el argumento tomado por el juez Thomas Griesa al convalidar el reclamo formulado por los fondos buitre que piden el pago total de los títulos que tienen en su poder. A partir de 2001, los títulos pasaron a contar con cláusulas de acción colectiva que permiten amortiguar los reclamos presentados ante la justicia por los fondos buitre.
Argentina considera que es injusto el planteo de Griesa de pagarle el 100% a los fondos buitre que litigaron y ganaron en las dos instancias inferiores, ya que boicotea la reestructuración de deuda que fue acordada con una mayoría del 93% de los acreedores.
Esto es lo que determinó Griesa en primera instancia, quien además interceptó la ruta del dinero a través del Bank of New York, y emitió una orden que imposibilita a la entidad financiera y los bancos colocadores pagarles a sus clientes (los bonistas del canje), si antes no se le abona a los fondos buitre.
Griesa recurrió a la insólita medida de involucrar terceros, debido a que no existen activos comerciales del Estado argentino en Estados Unidos que sean susceptibles de ser embargados para que los litigantes puedan cobrar, según la ley de inmunidad soberana. La misma fue ratificada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, si bien su instrumentación fue dejada en suspenso hasta que la Corte Suprema defina el caso.
Esta decisión generó una gran preocupación en el ámbito financiero mundial, debido a las implicancias del caso para futuras reestrcuturaciones soberanas de deuda. Por eso Argentina recibió apoyo de los gobiernos de Brasil, México y Francia, a las que se sumaron otras entidades y ONG como la organización católica Jubileo, a través de Amicus en la Corte, y pronunciamientos del FMI, y de premios Nobel como Joseph Stiglitz, economistas reconocidos como Nuriel Roubini, o la ex número dos del FMI, Anne Krueger.
La última reunión de ayer de la delegación de legisladores argentinos, encabezada por Julián Domínguez era una recepción, en el Conuncil of the Americas, tras haber pasado por el BID a entrevistarse con las máximas autoridades y mantenido un almuerzo con el representante de la ONG Jubileo, Eric Le Compte, y con el Oficial Senior de Naciones Unidas, Benu Shneider.
Además de Domínguez, se encuentran en esta capital Juliana Di Tullio, Roberto Feletti, Rubén Uñac, Eric Calcagno, Guillermo Carmona y Omar Perotti del Frente para la Victoria y Carlos Heller, por Nuevo Encuentro. También participan del Frente Renovador, Dario Giustozzi; Federico Sturzenegger, de Unión PRO; el presidente de Compromiso Federal, Lino Aguilar; y el diputado de SUMA + UNEN, Martín Lousteau. Entre los senadores, se encuentran los oficialistas Gerardo Zamora, Ruperto Godoy y Marcelo Fuentes.
Fuentes de la delegación señalaron que algunos de los diputados regresaban anoche con destino a Buenos Aires, y otros se quedan hasta hoy, a la espera de alguna novedad en la Corte Suprema.
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