Estaba todo dado. Miles y miles de almas canallas coparon San Juan y se hicieron locales en un estadio del Bicentenario que les auguraba un horizonte que finalmente nunca llegó. Y el día del cumpleaños de Roberto Fontanarrosa y la muerte de Ángel Tulio Zof, Rosario Central no pudo coronar el cuento con final feliz.
El miércoles 26 de noviembre de 2014 había arrancado con los recuerdos de un maestro de la literatura como Fontanarrosa, enfermo canalla, quien le supo poner pluma a los cuentos futboleros más entrañables. Y lentamente, la jornada se fue tiñendo hasta casi terminar pareciendo uno de sus relatos.
Porque la caravana de los miles de hinchas a San Juan fue colmando la ciudad de azul y amarillo, superando ampliamente a la parcialidad de Huracán. Porque todo estaba dado para la fiesta guerrera.
Para colmo, promediando el segundo tiempo de un apático 0 a 0, una noticia sacudió al mundo futbolero. Se conocía la muerte de don Ángel Tulio Zof, ícono de Central, quien casi como un guiño del destino, no iba a poder ver lo que finalmente sería un epílogo poco feliz.
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Pero el Canalla arrancó la definición por penales de la mejor manera posible, con la chance de ponerse dos goles arriba. Y ahí llegó el penal errado por Mauricio Caranta y el principio del fin. Paulo Ferrari y Hernán Encina también fallaron y la realidad superó a la ficción: Huracán era campeón después de 41 años. Rosario Central se quedaba sin nada.
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Seguramente el cuento nunca será escrito, aunque si el final hubiese sido otro, todo encajaría a la perfección. Ni el cumpleaños 70 de Fontanarrosa ni el fallecimiento de una gloria como Zof sirvieron como aliciente. Y el pueblo canalla se quedó en la puerta de su gran consagración.
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