River debió pasar varias barreras para volver a conseguir un logro a nivel internacional. Dejó atrás 17 años de sequía y volvió a consagrarse en un certamen contiental, de la mano del ídolo del club Marcelo Gallardo.
Debió comenzar la Copa Sudamericana ante Godoy Cruz, siempre un duro equipo que recientemente lo había vencido en el Monumental. Con un alto nivel de juego, River resultó vencedor en ambos partidos y pasó de fase sin problemas.
Ya en octavos de final, apareció Libertad de Asunción. El conjunto paraguayo comenzó ganándole como local pero a medida que transcurrían los minutos se fue quedando y el equipo de Núñez lo dio vuelta y se quedó con el partido y la serie: el rival en cuartos sería Estudiantes de La Plata.
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Mauricio Pellegrino, entrenador del Pincha, hizo una evaluación del juego desplegado de River y plantó a sus dos delanteros (Carrillo y Vera) a luchar mano a mano frente a sus dos centrales (Maidana y Funes Mori). Lo complicó y mucho. Pero no pudo con el coraje del Millonario, que en base a juego y resistencia, ganó en ambos estadios y se metió en semifinales.
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Antes de la final llegaba Boca. El rival de siempre volvía a aparecer. River bancó las embestidas del Xeneize en la Bombonera y sacó una valiosa igualdad sin goles. En la revancha, el Millonario se agrandó después del penal atajado por Barovero (a Gigliotti) y consiguio la diferencia a través de Pisculichi, que fue definitiva para pasar a la final.
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En el duelo definitivo, el elenco de Gallardo enfrentó a Atlético Nacional. En Medellín, le tocó y sufrir mucho por el gran juego de Cardona y las subidas de Berrio por la zona de Vangioni. Pero en el segundo tiempo el local se quedó y River mejoró su nivel. Y otra vez apareció Pisculichi, el de los goles importantes para traerse un empate de Colombia. En la revancha, debió sufrir y encontrar la solución del juego, en la pelota parada: dos ejecuciones de Piscu fueron conectados por Mercado y Pezzella para volver a gritar campeón, esta vez, de la Copa Sudamericana.
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