Mirá la declaración que deja en ridículo a Delfino, el árbitro de la polémica

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Ni un gol de otro partido, ni una jugada para destacar. Ni siquiera algún foul descomunal. Lo más saliente del fin de semana en el fútbol argentino es -y va a ser- la polémica actuación del árbitro Germán Delfino en el encuentro entre Vélez y Arsenal.

Amparado vaya uno a saber en qué, el juez decidió dar marcha atrás luego de cobrar un penal (inexistente) sobre Mariano Pavone y su posterior expulsión al colombiano Rosero Valencia y quedó en el ojo de la tormenta, ya que no fue ninguno de sus asistentes por sí mismos los que le avisaron del error, sino que fue un tercero (o un quinto en este caso) el que, desde fuera del campo, anotició a Delfino mediante la repetición en la televisión que se estaba equivocando.

Lo más llamativo de todo esto es que, hace menos de un mes, el árbitro se había pronunciado al respecto: "Tiene que ser algo muy grosero para que yo dé marcha atrás, cuando se toma una decisión, en el 99% de los casos no se cambia", aseguró Delfino durante su visita al programa Arroban.

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"Lo que tenemos nosotros son los dos asistentes, el cuarto árbitro y mi visión, después se nos evalúa con veinte cámaras, pero dentro de la cancha tenemos que tratar de acertar con lo que tenemos", se explayó Delfino, quien en la noche del sábado hizo precisamente lo contrario y se terminó dando vuelta por aportes externos a la terna arbitral.

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