Cuando el espanto no se detiene
La noticia por sí sola es de impacto descomunal. Una beba de 2 años, abusada y violada. La noticia es más cruenta aún si el sospechoso del crimen es su padrastro.

La historia siniestra tiene nombres. El miércoles a las 7 y media de la tarde, Celina Benítez llegó a su casa de Villa Astolfi, y encontró a su hija Milagros "fría", según declaró luego.
También declaró como testigo que su pareja, Luis Alonso, 25 años, de Paraguay, no supo explicarle qué le había pasado a la beba y empezó a dar varias versiones, entre ellas, que la beba se había golpeado.
Lo concreto es que, según la mujer, el hombre no quería ir de urgencia al hospital hasta que ella lo convenció y fueron.
En el hospital, detectaron que la beba tenía signos de abuso sexual, quemaduras y que la habían matado a golpes.
De inmediato, se dispuso la detención del padrastro que a esa altura intentaba fugar y terminó capturado en la parada de un colectivo.
En la indagatoria y ante la fiscal, el hombre negó todo y culpó a su pareja de ser la persona que demoró el traslado de la beba al hospital. De los abusos, de los golpes, no dijo nada.
Al principio, todo parecía indicar que la mamá de la nena era ajena al cuadro criminal. Sin embargo, la autopsia detectó signos de abuso y tormentos de antigua data, que a criterio de la fiscal Carolina Carballido, no podía ignorar.
Entonces, el viernes a las 10 de la noche, la madre de la beba quedó detenida por abandono de persona. A las tres horas, el padrastro apareció ahorcado en la alcaidía de San Martín. En principio, a nivel oficial, creen que se suicidó. ¿Se habrá enterado de la detención de la mujer?
Pero hay más. La fiscal quiere tener todo en claro. Al padrastro muerto le tomaron muestras de sangre para verificar si su ADN aparece en la nena asesinada. Además quieren verificar si la madre participó también de los ataques a la nena, lo cual agravaría su situación. Ella, la madre, mientras tanto, eligió el silencio. Ahora, ante la fiscal, y acusada de abandonar a su hija cuando podía haberla salvado, se negó a declarar.
La historia está claro es la combinación de todos los espantos. Más no puede haber.
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