A los replicantes de la Caja Boba les llegó la hora de ponerse los largos

*La repercusión que tienen las medidas tomadas por la Presidente alcanza niveles que hace rato no se registraban.
*Ante ese panorama, urge crear una masa crítica de televidentes, radioescuchas, lectores de diarios y usuarios de Internet.

El primer año de gestión de la presidente Cristina Kirchner viene signado por la resonancia que en la opinión pública tienen las medidas de gobierno.

Hacía mucho tiempo que en bares, reuniones de amigos o familiares la política no se instalaba como tema de forma casi excluyente en debates que, al menos en mi caso, desató ¿viejas?, ¿nuevas?, ¿atemporales? ideas, pasiones, amores y odios.

Pero atribuir ese nivel de repercusión exclusivamente a los medios es un acto doblemente pedante y miope.

Es pedante porque adjudicar al “poder de los medios” la instalación de las medidas de gobierno y el estilo de la Presidente en el debate público es sobrestimar a la televisión, la radio, los diarios y los portales de noticias en su capacidad de “marcar la cancha”.

Y es miope porque con esa visión se oculta que las medidas políticas y económicas tomadas por la jefe de Estado se plantean de manera tal que son divisorias de aguas: se está a favor de ellas o se está en contra.

¿O acaso ya nadie recuerda el slogan de la campaña presidencial de Cristina Kirchner? “El cambio recién empieza”, rezaban los afiches callejeros con el rostro de la candidata en primer plano. Eso fue lo que eligió la mayoría, aunque la última parte de la frase, el “Cobos y vos” parece que fue borrado del discurso oficial desde el voto “no positivo” a la Resolución 125 del vicepresidente Julio Cleto.

Ante este panorama creo que lo que urge es crear una masa crítica de televidentes, radioescuchas, lectores de diarios y usuarios de Internet.

Una masa crítica que asuma su responsabilidad ciudadana en la conformación de la opinión pública y que se vuelva selectiva y profunda a la hora de informarse sobre los actos de gobierno, tomándose el trabajo de interpretarlos sin dejar de considerar el momento socio histórico que nos toca vivir en la Argentina y en el mundo.

Me parece que criticar por criticar no va más. Hacer eso es un claro síntoma de pobreza ciudadana, lo que nos convertiría en meros replicantes de la Caja Boba, Radio Ga Ga y el Diario de Yrigoyen.

Creo que es tiempo de ponerse los pantalones largos y apelar a las fuentes de información que consideramos confiables si es que buscamos evitar ser arriados como ganado por vaya uno a saber qué intereses afectados.

Tal vez convertirse en y ser parte de esa masa crítica –que constantemente es interpelada desde el poder político, económico y los medios masivos de comunicación- sea la condición para construir una opinión pública enriquecida y al mismo tiempo enriquecedora, cuya expresión se verá cristalizada en los resultados de las elecciones legislativas de 2009, tal como viene sucediendo desde hace 25 años de plena vigencia del Estado de Derecho en nuestro bendito país.

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