"A Marisol la mató en cinco minutos"

El remisero Tagliaferro volvió a inculpar a Martínez por el cuádruple crimen de La Plata y calculó el tiempo que le llevó asesinar a su pasajera.

Marcelo Tagliaferro, el testigo clave en el caso del cuádruple crimen de La Plata, reafirmó este jueves la acusación contra el sospechoso de los asesinatos, Osvaldo Martínez, al sostener que, "en cinco minutos, mató a Marisol" Pereyra, la pasajera que trasladó al lugar del hecho.

El trabajador estimó que "los otros tres" crímenes "ya estaban realizados" por el joven karateca cuando arribó con el coche de alquiler al PH de la calle 28, entre 41 y 42, en la medianoche del pasado sábado.

Además, insistió con que "se encontró la huella" de una de las manos de Martínez en el vehículo que el trabajador conducía, al recordar que el joven golpeó la parte trasera del automóvil cuando le dijo que partiera porque Pereyra se iba a quedar en el inmueble.

"Marisol me mira con una carita diciendo: '¿Qué hago? ¿Entro o no entro?. Pero, sorpresivamente, yo bajo la vista un segundo y, al levantarla, la veo que, rápidamente, va entrando en el pasillo del PH", relató Tagliaferro.

El remisero agregó que "Martínez) cierra la puerta del departamento, tardó cinco minutos y volvió a salir". "Para mí, en esos cinco minutos que tardó en salir, ya la había matado. Los otros tres crímenes ya estaban realizados. Cuando llegamos nosotros, en un momento inoportuno, la hace pasar y, ahí, es cuando también la mata a ella (por Pereyra)", añadió.

Tagliaferro, en declaraciones a Radio Mitre, detalló que Martínez lo "llama" luego "dos veces desde la puerta". "Miro por el espejo (retrovisor) y le digo que se acerque. Se acerca agazapado, por atrás del auto, y me dice: 'Andate que ella se va a quedar a tomar unos mates y, después, va a llamar a otro remís'. Y se fue al trotecito, corriendo para adentro. Yo habré tardado un minuto y medio más con el auto, y ya no vi más a nadie", completó.

Precisó que, antes de comunicarle eso, el joven karateca dio un golpe a la parte trasera del vehículo para llamarlo, porque el trabajador revisaba unos mensajes de texto en su teléfono celular.

"Ese domingo (por el último), no trabajé porque tenía que hacer un trámite en el cementerio de Merlo de mi tía, con mis primas. Y al auto lo dejo en la remisería; no lo lavo. Entonces, al no lavarlo, quedó (la huella de la mano de Martínez)", reiteró.

El remisero insistió: "Cuando me presento en el lugar del hecho (para denunciar lo que había vivido), lo primero que hago es ir con el auto para que lo revisen todo y se encontró la huella".

Por último, consultado una vez más sobre si está convencido de que Martínez es el hombre que vio en el lugar del hecho, reiteró: "Sí, lo reconocí en las fotos de los diarios".

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