Ahora el Gobierno dice que la protesta contra Botnia "es un capricho"
El jefe de Gabinete Aníbal Fernández acusó a asambleístas de no querer notificarse de la decisión judicial que ordenó liberar la ruta 136. "Dejó de ser una lucha popular", aseguró.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, consideró que el corte que los asambleístas mantienen desde hace tres años en el puente fronterizo con Uruguay “dejó de ser un reclamo o una lucha popular para ser un capricho” y aseguró que es “vano notificar a quienes nunca van a querer notificarse” de la orden judicial de desalojo.
En declaraciones a radio Milenium, sostuvo que el corte “ya dejó de ser un reclamo para ser un capricho, que la planta tiene que salir” de la cuenca del Río Uruguay, al tiempo que advirtió que la relocalización de la pastera “no va a suceder” porque el fallo de la Corte Internacional de la Haya “es muy contundente al respecto”.
De esta manera, Fernández justificó la decisión del gobierno de presentarse como querellante en la causa contra los asambleístas para que “de una vez por todas dar por terminada esta situación y se pueda liberar el puente General San Martín”, cuyo acceso se encuentra bloqueado desde noviembre de 2006.
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El funcionario estimó que la justicia “no ha tenido definiciones contundentes, fueron elípticas” sobre el corte de la ruta, ya que en los fallos “dicen ‘desalojen’ pero no dicen ni cómo , ni cuándo, ni responsables”.
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"Entendimos que era vano notificar a quienes nunca van a querer notificarse y para poner las fuerzas de seguridad a presionar, tendríamos que llegar a un punto de presión tal que estaríamos a un milímetro de tener que reprimir, cosa con la que nosotros no estamos de acuerdo", señaló.
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Fernández precisó que el procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, realizó anoche "a última hora" la presentación en el juzgado de Concepción del Uruguay.
"El juzgado no va a tener más remedio que mirarlo con mucha prudencia, ver quienes son los responsables y actuar sobre ellos", añadió.
Asimismo, precisó que el gobierno ha tenido "una paciencia inagotable" con el tema y que "sobran las conductas reprochadas" por parte de los manifestantes, a quienes no hay que mirar “como una masa amorfa, sino a responsables".
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