¡Al fin, Quilmes!
El equipo sureño obtuvo su primera victoria del campeonato y cortando una racha de 16 partidos sin victorias. Venció como local a Gimnasia de Jujuy, por 2 a 0, pero continúa en el último lugar.
Tarde de alegría para Quilmes. Y no necesariamente por su presente, ya que permanece en el últiom lugar de la tabla de posiciones, sino por la victoria de hoy, luego de 16 fechas sin ganar, que le otorga ilusiones para el futuro al vencer a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, por 2 a 0.
Dejar de ser el colista es uno de los objetivos. Al igual que olvidarse de su comprometida situación con el desceno. Por eso, este triunfo fue tomado como el primer signo de recuperación de un equipo que venía golpeado fecha tras fecha.
Por el otro lado estaban los jujeños, acosados por la temible tabla del descenso, ambos necesitaban los tres puntos como el agua en esta agobiante tarde "de verano" en pleno octubre, por lo que un trinfo para cualquiera de los dos era festejado como si fuese "doble".
Quilmes empezó mejor en el inicio a través de la buena tarea del chileno Saavedra y Romagnoli, quienes manejaban los hilos un mediocampo combativo a pura pierna fuerte, dejando todo en la cancha en un partido de escaso nivel técnico y muy pobre en cuanto a situaciones de gol se refiere.
Pero, a los 20, Rusculleda, habilitó a Diego Torres, éste se escapó por la derecha y mandó un centro que no pudo conectar el Tati Bustos Montoya, pero el ex jugador de Boca conecto de zurda para abrir el marcador. Era el 1-0 para Quilmes, que significaba el comienzo de la alegría cervecera.
Curiosamente, Mario Gómez, el DT jujeño, enfrentaba al club que dirigió en la primera parte del Apertura. Conocía perfectamente a los rivales, pero su esquema no funcionó. La soledad del volibtarioso Balvorín adelante no fue sufiente. Gimnasia no generaba juego. Encima, el tiempo pasaba y Quilmes, ordenado en todas sus líneas, marcaba el ritmo del partido.
Al término del primer tiempo y envuelto en una jugada dudosa, el árbitro Pablo Lunati sancionó marcó el penal para los locales y Jujuy se quedó con diez hombres a raíz de la expulsión de Gabriel Ramón. Diego Torres cambió el penal por gol y Quilmes comenzó a creer.
El complemento fue similar a la primera parte, con Quilmes manejando la pelota y Jujuy, escaso de ideas, desdesperado por descontar. Los visitantes habían perdido la brújula de partido, precisamente Daniel Ramasco, quien insultó a Lunati y se fue directo al vestuario. Gimnasia quedaba con nueve hombres y estaba todo dicho. Los últimos minutos fueron un concierto del Cervecero, que pudo anotar el tercero por medio de Saavedra, pero el arquero de los jujeños lo impidió.
Quilmes ganó bien. Ganó con justicia ante un rival comprometido en la lucha por el descenso. Tarea cumplida para el cervecero, que cortó una racha de 16 partidos sin alegrías para su gente. Ahora, viene lo más importante: el camino de la recuperación para confirmar si realmente Quilmes es de Primera o no.
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