"Me duele que mis nietos sólo conozcan a su abuela como una vela encendida"

“Todos los muertos de la AMIA y los de la Embajada de Israel, la justicia los mira y no los ve (…) todo está escondido en la memoria, refugio de la vida y de la historia. La memoria estalla hasta vencer a los pueblos que la aplastan y no la dejan ser: libre como el viento” (León Gieco, "La Memoria")

“Uno inconscientemente, sin darse cuenta, va modificando su carácter y su interior. Ya no es lo que fue”. Las palabras corresponden a Sergio Burstein y a lo que se siente desde aquel 18 de julio de 1994, luego de perder a su mujer, Rita Worona, en el atentado a la AMIA.

“Ante cada acontecimiento siempre está la silla vacía, esa persona que falta para que todo sea completo. Todavía no podemos elaborar el duelo”    


Su figura, se convirtió en un emblema del reclamo de los familiares y de su boca salieron las palabras más crudas contra los responsables del atentado. "Ese, cuyo nombre no pronunciaremos, nos sigue dando asco. Ese es un traidor y para nosotros es culpable. Lo acusamos por la muerte de nuestros seres queridos. Exigimos que sea juzgado como encubridor y que termine sus días pudriéndose en la cárcel”, exclamó Sergio, hace un tiempo, refiriéndose claramente a Carlos Menem.

Hoy, en diálogo con minutouno.com, no escatima las críticas al ex primer mandatario de los argentinos, durante cuyo gobierno se produjeron los dos únicos atentados terroristas de origen presuntamente islámico que sufrió el país: la Embajada de Israel, en 1992 y la AMIA, dos años más tarde.  “Una cosa es la explicación y otra aceptarlo. A mi me revuelve las tripas tener que hablar de los que ya no están mezclados con toda la basura que hay en el medio. Cómo voy a hablar de Menem y de Rita. El es el responsable número uno de que ella ya no esté”, dice Sergio, sin perder la entereza.


 


Como si su alma destrozada se hiciera de plomo al momento de combatir a quien considera culpables: “Menem no hizo nada después del atentado a la Embajada y mucho menos para que sepa la verdad después de AMIA, encubrió todo”.

Con 56 años, Sergio habla sin vacilar, con la certeza de quien vio pasar delante sus ojos las obstrucciones a la causa de los principales funcionarios menemistas. Así lo recuerda: “Muchas veces pedimos información sobre la causa y Carlos Corach –ex Ministro del Interior- nos decía que no había y después que se habían perdido, o mojado o que se las habían comido las ratas. Yo en ese momento les dije que si realmente no mentían que vayan a cada cementerio y juren sobre cada tumba que no tenían nada. ¿Y sabés que pasó? Cuando asumió De la Rua mágicamente apareció la información. Y, sí, se la habían comido las ratas…las ratas menemistas. Igual, él (por De la Rua) mucho no hizo. Con todo lo que tenemos para decir del actual gobierno, fueron los únicos que pusieron decisión política y se jugaron. Aunque, hasta que no se sepa todo no vamos a estar conformes".

Una mujer llamada Rita

A Sergio no le agrada mucho que se divulgue la imagen de su ex mujer, a quien prefiere recordar de otra manera. Una Rita familiar, madre y abuela, no una víctima de terroristas que, al momento del atentado, se encontraba trabajando como todos los días en su oficina de AMIA. “Mis hijos y yo nunca fuimos proclives a que se difunda su imagen. Honestamente, es una forma muy egoísta de guardarla para uno mismo, no compartirla. A tal punto que la familia decidió no poner su foto en la tumba”.


"Uno llega a cada aniversario con mucho dolor. Con muchas ganas de decir cosas y sacarse de adentro lo que vas pensando día a día"

Los nietos de Sergio tienen 4 y 2 años. Y, admite que le cuesta imaginar como les contará el monstruoso final de su abuela a los pequeños. “Cómo le explicás algo que no es normal”. Cuando mi nieto tenía un año mi hijo lo llevó a un acto, se emocionó, casi lo ahoga al nene en el llanto. Es muy triste porque el nene conoció a su abuela como una vela encendida".

Frente a un nuevo aniversario, Burstein dice sentir el mismo dolor que todos los días, aunque con mayor intensidad. “Todo gira alrededor de los que no están. Para estas fechas todo lo que uno siente durante el año se acrecienta y estalla mucho más. Cada 18 de julio a las 9:53, uno sabe que va a escuchar la sirena, aunque yo nunca quiero que llegue ese momento. Siento que de esa manera voy a detener el tiempo y la verdad no me va golpear en la cara. Aunque todo te lleva ahí, hasta viendo un River y Boca con tus amigos terminas hablando del Atentado. Nuestra vida es eso. No lo podemos negar. Por eso, lo mínimo que podés hacer por los que ya no están es que los que son responsables paguen”. 


                                                                                                  Auri Gorosurreta


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