Avellaneda, las dos caras de la moneda

Avellaneda dividida en dos. Independiente vs. Racing. Alegría vs. tristeza. Un momento inmejorable vs. un momento al límite. Hoy más que nunca, las aguas se separan en los extremos en la vida de los dos equipos del Sur del Conurbano Bonaerense.

El hincha no sólo disfruta por su equipo sino también por la desafortunada realidad del eterno rival. El futbolero argentino es así, sea del cuadro que sea. Y en esa materia, Independiente está mejor que nunca: se regocija con el liderzazo propio y con las penas ajenas. 


 


En el arranque de torneo, la realidad de ambos equipos era similar. Partían de la línea de largada con muchas dudas y poca claridad. Sin incorporaciones resonantes, los dos venían de campañas para el olvido, dirigencias cuestionadas y entrenadores degollados. Ídolos históricos se habían ido por la puerta de atrás: la vorágine de los resultados se devoró a Jorge Burruchaga y Reinaldo Merlo. Pero las diferencias se comenzaron a marcar y distanciarse hacia los extremos con el correr de las tres fechas.    



La cima en soledad, puntaje ideal, goleador del campeonato y un pueblo que se ilusiona. Doce partidos sin conocer la derrota lleva Independiente, sumando el final del Clausura y este arranque demoledor. ¿Algo más para alargar la euforia Roja? Sí. Racing volvió a perder y se hunde en la zona del fantasmagórico descenso.

El equipo de Gustavo Costas sigue sin levantar. En Jujuy volvió a mostrar todas sus limitaciones y quedó demasiado cerca del límite de la Promoción. Sin vueltas: Racing juega mal y, el único que podía marcar la diferencia, ya no está: Maximiliano Moralez. Entonces, las culpas se reparten entre la dirigencia, encabezada por De Tomaso que autorizó a venta del habilidoso, y el entrenador, que parece no encontrar el rumbo.

A pesar de las ilusiones renovadas de cada torneo, la línea del descenso está cada vez más cerca. Sólo cuatro puntos separan a Racing de la temida Promoción. Para colmo, ayer perdió un partido clave en Jujuy ante Gimnasia, rival directo por la permanencia. Y Newell´s y Colón, equipos que están por debajo de Racing, volvieron a sumar de a tres.

Desde 1983, el año del sufrido descenso al Nacional B, que la Academia no está tan complicado. Esto lo obliga al equipo de Costas a sumar muchos puntos. Y con urgencia.  

Avellaneda es una moneda, con sus dos caras: la sonrisa mira a Independiente, mientras que Racing se aterroriza con el fantasma del descenso. Realidades extremas en un barrio donde todo gira alrededor de la clásica rivalidad.

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