Un argentino radicado en España diseñó la iglesia de su pueblo

*Gerardo tiene 45 años, es argentino, más específicamente dorreguense, y vive en España hace más de quince años. Su historia es como la de muchos que se fueron.
*Su tesoro: una verdadera obra de arte que legó a su pueblo natal diseñada en conjunto con un artista catalán.

Gerardo Tiradani es de San Román un pueblo rural que tiene más de cien años y nació como colonia de valencianos, fue estación de trenes y es uno de los pueblos bonaerenses que sufre lentamente su extinción. Llegó a tener mas de 200 habitantes, hoy sólo viven veinte personas.


 


Gerardo hizo la primaria en la escuela rural de San Román, y la secundaria en el Colegio Nacional de Dorrego. Viajaba todos los días en colectivo. De esa época tiene miles de anécdotas. “Era complicado, llegar a tiempo al cruce de la ruta tres, el colectivo que venía de Bahía Blanca pasaba a cualquier hora, era una aventura llegar a la escuela cada día”.


 


Cuando terminó el secundario se decidió por la arquitectura y se fue a vivir a La Plata. “Esa época fue maravillosa, hice muchos amigos, pero también me las vi difícil, trabajaba los fines de semana de mozo y hacía changas para llegar a fin de mes. Mis viejos me mandaban encomiendas con comida y viajaba poco a San Román. Era la época de los militares”.


 


Con respecto a aquellos años militarizados le cuentó a minutouno.com: “viví una situación jodida, como estudiaba arquitectura teníamos que hacer un trabajo práctico y salir a sacar fotos de fachadas de edificios. Salí y terminé preso... saqué fotos a un edificio que terminó siendo un centro de detención ilegal o algo así...cuando le dije a la policía qué estaba haciendo y quién era mi profesor, fueron a preguntarle a la universidad, y todos se lavaron las manos... pero tuve suerte y zafé”.


 


De más está decir que eran épocas difíciles para la Argentina. Pero Gerardo siempre había soñado con Europa, con España. Entonces cuando se recibió hizo un par de trabajos, juntó la plata justa y se fue rumbo a Europa. Dio vueltas por Francia e Italia, trabajó de lo que sea y usó sus habilidades como arquitecto dibujando y pintando en lugares turísticos. Hasta que llegó al barrio de “La Mina”, donde actualmente vive, en el departamento de San Adriá de Besós en Barcelona.


 


“La Mina es un barrio difícil, hay muchos problemas sociales, sus habitantes principalmente son gitanos” y el trabajo social fue su estandarte durante años.

Argentina se convirtió en un paseo habitual, “cada siete u ocho meses vengo”, y nunca se olvida de su pueblo, cuando viene se queda ahí, con sus padres y todos los que vienen a visitarlo, a escuchar anécdotas de lugares que nunca visitarán, de realidades que quizás nunca les tocará en suerte vivir.
Entre mate y mate en el patio, cada año es uno más y ya no piensa en volver. “Yo ya perdí las esperanzas, mientras él sea feliz...” dice su madre resignada a minutouno.com.

A fines de la década 80 Gerardo, quiso dejar su marca en su pueblo. Hacía años que se hablaba de una capilla, de un lugar santo para que los chicos que estudiaban catequesis con Doña Elena pudieran tomar la comunión junto a un Cristo y en su pueblo. Y Gerardo puso entonces, desde España, puso manos a la obra. “Los seres humanos buscamos siempre trascender, llegar al cielo”. La obra de arte es una ermita, situada en el corazón del pueblo de San Román.


 


Está formada por un muro que surge de la tierra y se va elevando en forma de espiral que llega a medir tres metros de alto,  representa el esfuerzo del pueblo, un gesto de voluntad infinita para con su Dios. l muro envolvente genera un espacio que contiene los elementos más simbólicos como la cruz latina, que está hecha con vías de ferrocarril en el suelo como un simbolismo de la historia del pueblo.


 


Las imágenes religiosas aparecen dentro del muro en unas casetas empostradas. Del centro, emerge un poste que sujeta a la pérgola. El conjunto hace que la vista desde cualquier ángulo sea justamente una cruz.


 


Esta obra de arte alberga la figura de Jesús, llamado “cristo de la misericordia” que está tallado en madera de abedul por un artista Español llamado Luis Cortes. También dentro de la ermita está la figura del San Román de Antioquia, en honor al nombre del pueblo, un santo que fue diácono y mártir cristiano, era de Siria y sufrió martirio en el 303 dC, durante las persecuciones contra los cristianos del emperador Galerio.

San Román tiene un tesoro, pocos lo conocen, es esta obra de arte, de dos artistas, uno Argentino y otro Español. Sin fronteras viven su vida sin olvidar cada cuál cual fue su cuna. Gerardo dice que no volverá pero como dice Gardel “es un soplo la vida y 20 años no es nada” quizás algún día decida regresar.

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