Viajar en bondi, todo un desafío
*El tarjebus aumenta con mucha frecuencia, el servicio es malo, conseguir una bendita tarjetita a la noche es una misión imposible.
*Ser bahiense es también aprender a soportar, con mucha paciencia que el bondi… ¡no viene nunca!
En Bahía Blanca no hay muchas maneras de moverse en la ciudad, caminando, en bicicleta, en auto, en moto, o en colectivo. Existen 7 compañías y suman en total 22 líneas que recorren con diferentes frecuencias la ciudad.
El sistema de pago que se utiliza es el “tarjebus” una diminuta tarjeta de cartón muy fino con una suerte de línea magnética que se introduce en un aparato que habilita el molinete para pasar dentro del colectivo.
Los problemas que uno sufre gracias al tarjebus son muchos, para empezar se venden en kioscos y locutorios pero a medida que pasan los años menos negocios quieren involucrarse con la venta, quizás porque ya tuvieron problemas con la empresa.
El hecho es que no te puede pasar nada peor que salir tipo once de la noche de cursar o trabajar y darte cuenta que te olvidaste de comprar tarjebus.
En el centro, se puede zafar porque puede llegar a haber algo abierto pero en los barrios…no hay chance. De igual forma se puede pasar al plan B: llorarle al colectivero, que te venda una tarjebus o que te deje a pasar a cambio de las moneditas que vale un viaje.
Algunos rezongan, otros te miran de arriba abajo quizás buscando algún tipo de compensación extra por tu error, Maria José nos cuenta “a veces el colectivero te come cuando subís y se nota que te tratan diferente cuando sos joven a cuando sos vieja”. Otros, en un silencio que dice más que mil puteadas, te corren el molinete y ya está. Una vez adentro uno puede volver a respirar en paz.
Eso sin mencionar que el targebus no esté ni minimamente dobladito porque estos “enemigos de los viajantes en bondi” tienen más contraindicaciones que los Pérez García. No los podes doblar, ni poner en la billetera, ni en lugares húmedos, se moja y no anda, hace calor y te lo olvidas al sol y tampoco. Eso si tenes suerte que no te vendan uno trucho o que la máquina del cole ande mal o que sea una numeración fallada.
Las quejas de todos los días
Una verdadera odisea es llegar a tiempo a destino si se viaja en bondi, los coles del mediodía van llenísimos y los colectiveros deciden directamente no parar.
En líneas con poca frecuencia ésto puede significar de 15 a 45 minutos de demora. Si realmente se respetan las frecuencias sólo Dios lo sabe, las empresas dicen que sí, pero en la práctica no todos piensan lo mismo. Lucia cuenta: “La única línea que uso es la 509 que es la única que va para donde yo vivo, no pasa muy seguido depende el día, a veces cada 10 minutos, otras cada 15, cada 20 un día llegué a esperarlo hasta 40 minutos”.
Maria José es docente y parece tener más suerte “uso la 502 o a veces la 500, la 502 pasa cada 8 / 10 minutos, pero la 500 o la 500A pasan cada media hora con suerte”.
Hace algún tiempo también se descubrió que algunos choferes no hacían el recorrido completo y esquivaban algunos lugares, ya sea porque pensaban que no iba a subir nadie, porque la calle estaba muy rota o quien sabe porque.
Otro obstáculo a vencer es que el colectivo no se rompa, algo típico en las líneas que vienen de barrios alejados al centro. A Débora le pasa seguido: “¡Tranqui che! Ahora viene otro colectivo y se van con ese” dicen los chóferes como si uno estuviera menos enojado que él!.
Hacemos terapia en las paradas
Las paradas de colectivo suelen ser lugares terapéuticos, de catarsis, uno llega a estar tan enojado que se hace amigo de todos porque nos une una causa en común: ¡el colectivo no viene!
“Yo siempre charlo con la gente en las paradas, conversamos y siempre es sobre lo mismo, la falta de coches de la línea, todo el tiempo que uno tiene que esperarlos, la mala calidad del servicio, lo costoso que es y los posibles aumentos todo el tiempo” cuenta Lucia.
“Cuando se está en la parada se charla sobre la frecuencia de los coles, sobre los paros y…la gente siempre está quejándose por algo, si tienen frío, si, le duele algo, si los coles son caros, si pasan tarde... En general uno reniega por todo” se queja Maria José.
El tarjebus alpinista
En Bahía hay dos temas que se discuten casi a diario: bailando por un sueño y el aumento del targebus, para que se den una idea esta ha sido la escalada de aumentos en los últimos años:
* Marzo de 1991: 34 centavos.
* Mayo de 1992: 42 centavos.
* Octubre de 1993: 55 centavos.
* Octubre de 1996: 70 centavos.
* Octubre de 2000: 80 centavos.
* Mayo de 2002: 90 centavos.
* Julio de 2005: 1,10 pesos.
* 2006: 1,35 pesos
Este año todavía no hubo aumentos pero ya se habla de uno…En cualquier momento se viene.
Como podemos ver, andar en colectivo en Bahía es toda una odisea…así que a armarse de paciencia porque ésto no tiene pinta de que vaya a cambiar pronto. De última, de eso se trata hoy por hoy ser bahiense.
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