¡Basta de hablar de Emos y Floggers! Dejen a los chicos mutar en paz...
Antonia Cossio
Por Antonia Cossio
Una vez más, los Emos y sus aparentes archienemigos, los Floggers, son protagonistas en el shopping de Abasto y no precisamente por el Museo de los Niños. Volvieron a trenzarse en un enfrentamiento casi infantil. Esto es algo que siempre se escurre de los titulares: que se trata de chicos entre los 13 y 18 años.
Porque hacer una radiografía de un movimiento, moda, o una tribu urbana (detesto ese término) no es más que eso: pintar un cuadro que no siempre se condice con la realidad. Cada persona es un mundo, pero parece que a menos de que se junten de a varios, se corten el pelo “raro” o se vistan solo de negro nadie les presta atención.
Distinto pasa con los Emos: ¿a quién le importa que se vistan de negro? El punto es que miles de chicos creen que les hace bien cortarse las muñecas… ¿Es que a nadie le interesa enfocarse en eso? ¿Será porque no son consumistas que ni siquiera las compañías que venden filos para afeitadoras se interesan?
Al final, se ventilaron detalles privados de la vida de Agustina (detalles que ella prefería no divulgar), y la plancha de stickers no la volvimos a ver por la Rolling Stone. Era eso nomás: una moda. Ya pasó. Y a mí me quedó la idea armada: no me interesa que me hablen de Emos y de Floggers ni de cómo se pelean.
Su vida y su mundo les pertenecen sólo a ellos.
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