Boca se entregó en bandeja

*Las dos derrotas consecutivas complicaron los dos frentes del equipo de Russo: casi afuera del torneo local, el jueves deberá remontar una diferencia de dos goles en la Libertadores ante el Cúcuta.


  • Las dos derrotas consecutivas complicaron los dos frentes del equipo de Russo: casi afuera del torneo local, el jueves deberá remontar una diferencia de dos goles en la Libertadores ante el Cúcuta.
  • El DT apostó a un equipo alternativo ante Colón y le entregó el torneo a San Lorenzo.

Venía dulce y con todo a su favor. En carrera en los dos torneos, a Boca le salía todo bien, pero… Cuatro días fueron suficientes para que a Russo se le complicara todo. Y así, el equipo quedó en jaque.

¿Arriesgó demasiado? ¿Confianza excesiva? Ambas hipótesis entran en juego, aunque una parece consecuencia de la otra. Es que Russo plantó un equipo B para jugarse su chance en Santa Fe. Una victoria lo hubiese puesto a una sola unidad de San Lorenzo, pero el DT optó por poner un equipo alternativo. La movida le surtió efecto ante Quilmes y Gimnasia de Jujuy. Sin embargo, la tercera fue la vencida y esta vez la jugada le salió mal.

Iba en carrera por  la Copa Libertadores. Iba en carrera por el torneo Clausura. Sin embargo, en tan solo cuatro días quedó muy complicado en ambos frentes con dos derrotas consecutivos. El campeonato local parece casi imposible, ya que San Lorenzo le sacó cuatro puntos de distancia cuando sólo quedan seis en juego. Y el jueves debe superar al Cúcuta de Colombia por dos goles para poder acceder a la final de la Copa Libertadores.

Riquelme, Palacio, Ibarra, Ledesma y Palermo miraron el partido desde el banco, mientras que Banegas se lo miró por televisión (ni siquiera viajó a Santa Fe). Lo que equivale a decir que prácticamente Russo puso un equipo “nuevo” en cancha, si se le suma la ausencia (obligada) de Caranta en el arco. La columna vertebral quedó rota.

Ahora, Russo deberá revertir la situación ante Cúcuta en La Bombonera. Ya no se puede especular. Una derrota dejaría al equipo con las manos vacías en este semestre. Y a un DT tambaleando.

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