Condenan a perpetua a un joven que mató a su amigo para cobrar por un falso secuestro

Télam
Por Télam

Un joven fue condenado hoy a prisión perpetua como uno de los autores del crimen de Mauricio Ponce de León, un muchacho discapacitado que en febrero de 2005 fue asesinado de 33 puñaladas, estrangulado y atropellado por su propio auto, en la ciudad bonaerense de Chascomús.



Se trata de Diego Urquiaga (27), quien según el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Dolores, tuvo inicialmente junto a otras personas la intención de matar a Mauricio (19) y luego cobrar un rescate en el marco de un falso secuestro.



El tribunal, integrado por los jueces Jorge Tamagno, Analía Graciela Avalos y María Ester Zabala, consideró a Urquiga, quien no estuvo presente en la lectura del fallo, coautor del delito de "homicidio agravado por ensañamiento".



El ahora condenado había llegado a juicio imputado de delito de "homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y criminis causa", este último agravante porque se consideraba que había matado a la víctima para ocultar otro crimen, el del robo.



"Pero los jueces entendieron que el móvil no fue el robo porque el dinero supuestamente de la víctima que le secuestraron a Urquiaga podía ser de él", explicó a Télam José Ignacio Ochoa, abogado de la familia De León.



Para el letrado, el tribunal consideró que la motivación del crimen fue fingir el secuestro de Mauricio, matarlo y luego cobrar un rescate y, en ese sentido, al condenar a Urquiaga como coautor, dejó acreditada la participación en el plan de al menos otra persona.



"Por causas que se desconocen, Urquiaga se adelantó y cometió el crimen pero la rápida aparición del cadáver de la víctima frustró la posterior extorsión a su familia", indicó Ochoa, quien se mostró satisfecho con el veredicto.



En ese sentido, el abogado querellante recordó que ese rescate que pretendían cobrar los asesinos podía surgir del millón y medio de pesos que Mauricio había cobrado hacía poco como indemnización por un accidente ferroviario sufrido años atrás, en el que perdió una pierna y parte de la otra.



Durante el juicio, Urquiaga quedó comprometido con las declaraciones de dos presos que estuvieron alojados con él en una comisaría cuando lo detuvieron por el crimen y que aseguraron que el joven les admitió haber cometido el crimen.



Otro elemento contundente fue el hallazgo en la casa de Urquiaga del teléfono celular de Mauricio sin la batería que había sido encontrada a metros del cadáver.



También quedó acreditado, en base a los testimonios de los padres de la víctima y de la joven que al momento del crimen era novia de Urquiaga, que el ahora condenado fue la última persona que vio con vida a Mauricio.



En base a estas pruebas, la querella y la fiscal del juicio, Gabriela García Cuerva, había solicitado en sus alegatos la pena de prisión perpetua, en tanto que el defensor José Luis Menchón pidió la absolución por el beneficio de la duda o, subsidiariamente, una condena por el encubrimiento del crimen.



El hecho ventilado en el juicio ocurrió el 26 de febrero de 2005, cuando Mauricio Ponce de León (19), discapacitado motriz, salió de su casa de Chascomús para comprar un autoestéreo que le había ofrecido Urquiaga para su Peugeot 206.



Horas después, el joven fue hallado asesinado en el paraje "La Liberata", a tres kilómetros de la planta urbana de la ciudad.


 


Según el perito en rastros del caso y actual jefe de la Policía Científica de San Isidro, Marcelino Cottier, Mauricio fue golpeado, estrangulado, atropellado con auto y apuñalado 33 veces.



Urquiaga quedó procesado con prisión preventiva como autor del homicidio tras la confesión volcada en el expediente por dos compañeros de calabozo.



Si bien en este juicio hubo un solo acusado, en el expediente hay otros tres jóvenes vinculados que en 2005 estuvieron detenidos por el caso, aunque luego fueron excarcelados.



Se trata de Matías Bustingorry, Pablo Brandoni y Néstor Torrado, todos de Chascomús, conocidos de la víctima y Urquiaga, quienes fueron sobreseídos por la jueza de Garantías de Dolores Laura Elías, aunque el fallo está apelado por la querella.



Para Ochoa, con el veredicto condenatorio para Urquiaga, "queda la puerta abierta" para que se continúe la investigación sobre la posible participación de estos tres sospechosos en el plan del falso secuestro para cobrar un rescate

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