Córdoba en la onda mundial de los empates electorales
*El problemático resultado del comicio cordobés entró en ese extraño fenómeno de los últimos tiempos que se caracteriza por paridades casi exactas en las urnas.
*Los casos europeos, el de México y la turbia resolución judicial que convirtió a George W. Bush en presidente de Estados Unidos.
Info-cordoba
Por Claudio Fantini
Fue entre 1966 y 1969, con Kurt Kiesinger como jefe de gobierno y Willy Brandt como vicecanciller y ministro de Relaciones Exteriores. Pero aquella “gran coalición” no fue por un empate en las urnas, como en el caso actual, sino para encarar reformas tan difíciles como necesarias para Alemania.
En América Latina, México tuvo su elección presidencial con un resultado de tan sorprendente paridad que de los comicios se pasó al conflicto.
El candidato oficialista Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN) y el líder centro-izquierdista Andrés Manuel López Obrador, alcalde del Distrito federal y postulante por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) sacaron prácticamente la misma cantidad de votos, relegando a Carlos Madraso, del PRI, a un lejano tercer puesto.
López Obrador, a quien años atrás le habían robado una elección para gobernador en Tabasco, consideró que la ínfima diferencia por la que se consagró a Calderón como nuevo presidente de México fue fraudulenta, y procuró una rebelión generalizada.
El plan de desconocer al nuevo gobierno que intentó López Obrador fracasó, debido a la credibilidad lograda en los últimos años por el Tribunal Federal Electoral.
Pero el fenómeno de los empates comenzó al norte del Río Grande, precisamente en la elección que depositó a George W. Bush en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
En Estados Unidos había antecedentes. Por caso el propio Jefferson se convirtió en presidente por una decisión de la Justicia federal, debido a que los votos estaban tan parejos que no dirimían a favor de ninguno de los candidatos.
Estuvo cerca de ocurrir lo mismo en la elección por la cual John Kennedy se llegó a la mansión de la Avenida Pensilvania al 1600 por una microscópica diferencia sobre el republicano Richard Nixon.
La diferencia con los comicios en los que Bush hijo derrotó al demócrata Al Gore es que, en este caso, una turbia resolución de la justicia de Florida, el Estado que gobierna Jeb Bush, contrarió el voto directo de los ciudadanos, imponiendo al candidato republicano en el colegio electoral, o sea por el voto indirecto.
De todos los casos de empate en las urnas que convirtieron a la división pareja de los electorados en un fenómeno de estos tiempos, el caso cordobés se parece al norteamericano, en cuanto a la duda que dejó sin disipar.
Por eso la Justicia Electoral de Córdoba tiene una responsabilidad inmensa: en el recuento de votos debe despejar totalmente la sospecha.
Aún así, es posible que queden preguntas sin resolver, porque la forma en la que Correo Argentino realizó el escrutinio se parece a una maniobra de fraude.
O sea que, aunque finalmente no haya habido manipulación de votos y que Schiaretti realmente haya tenido una mínima diferencia a su favor (lo cual es muy posible), de todos modos pudo haber una maniobra destinada a manipular votos si hubiera hecho falta para evitar que Juez sea gobernador.
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