*Así los establecen los investigadores, al analizar las heridas en cada cuerpo de las dos mujeres asesinadas en Moreno. *Dicen que además de un cortafierro, utilizaron otro elemento cortante, y que primero mataron a la madre.
Los investigadores del doble crimen de madre e hija -Isabel Da Silva Cunha, de 79 años y su hija Liliana Cavaco de 39- registrado el martes en Moreno creen que fue cometido por al menos dos asesinos que primero asfixiaron a la mayor tras golpearla y media hora después asesinaron a golpes a la menor, informaron fuentes de la pesquisa.
Voceros de la investigación revelaron a Télam que además del cortafierro hallado en la escena del crimen, los homicidas utilizaron otro objeto contundente y capacidad de corte que no fue encontrado en el lugar, por lo que se presume que se lo llevaron.
Además la diferencia de temperatura de ambos cadáveres determinó los horarios de fallecimiento de ambas, ya que se enfrió primero el de la madre pese a que estaba en un lavadero con 33 grados centígrados, mientras que el de la hija fue hallado en un escritorio con aire acondicionado encendido.
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En la autopsia de Cavaco, la dueña de un videoclub, los forenses del cuerpo médico de la Policía Científica de Mercedes establecieron que la causal de muerte fueron las lesiones punzocortantes en el cráneo. Además, presenta algunos signos de defensa.
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Dichas lesiones, sin embargo, no son compatibles con el cortafierro ensangrentado que fue encontrado en la casa de Aristóbulo del Valle al 1600 de Moreno, con lo cual emplearon otro tipo de arma para golpearla.
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En el caso de Da Silva, se estableció que si bien presentaba varias heridas, la causa de la muerte fue la asfixia mediante una bolsa de nailon que le colocaron en la cabeza, luego de haberla golpeado con el cortafierro.
Según las fuentes, los forenses de la morgue del hospital de General Rodríguez tienen la impresión de que el ataque fue cometido por al menos dos personas y que a lo mejor uno de ellos se llevó el arma con la que mataron a Cavaco, mientras que otro abandonó el cortafierro en el living.
El doble asesinato fue descubierto por Maximiliano, el hijo de 18 años de Cavaco y nieto de Da Silva, quien estaba durmiendo en su habitación cuando mataban a su madre y su abuela.
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