¿Cuánto pagó Marianela para ser finalista?
*Hay quienes dicen que hizo una jugada maestra al nominar espontáneamente a Diego a fin de asegurarse un puesto en la final. Pero todo tiene su precio. A mi modo de ver, el que pagó la joven tucumana resulta exorbitante.
*Enterate cuál fue.
Marianela ejerció la nominación espontánea contra Diego y logró su objetivo: quedar entre los finalistas de “Gran Hermano 2007”. Tal vez _la votación del público lo dirá en su momento_ hasta consiga satisfacer el deseo de consagrarse ganadora. Claro que para eso, pagó un precio muy alto, altísimo. ¿Cuál es el tope de lo que uno debería estar dispuesto a pagar en la vida con tal de conseguir un objetivo?
No fue un arranque ni un impulso; fue una maniobra calculada. Antes de meterse en el confesionario voluntariamente, se encargó de decirles a sus compañeros que iría a pedirle a Gran Hermano que templara el agua de la piscina. Y una vez encerrada en el cuarto de las confesiones, mostró las cartas: “Es doloroso, porque es una persona que me ayudó mucho. Pero veo esa permanente diferencia que hay”, afirmó en referencia a Diego. Tal vez se refiriera a la misma diferencia que había señalado al comienzo del juego, en un diálogo con Vanina, cuando a Marianela le preocupaba cómo estaría sintiéndose su madre “al ver que estamos liderados por alguien que no sabe ni hablar”.
No es grave: a hablar, la gente aprende. Y a juzgar por las largas conversaciones que la propia Marianela misma mantuvo con Diego cuando casi nadie le dirigía la palabra, el muchacho aprendió muy bien.
No conforme con el ejercicio de la nominación espontánea que la llevó a decirle a Gran Hermano: “No sé si está bien usar la espontánea ? ¿Te parece de mala persona?, antes de salir del confesionario, Marianela agregó: “¿Me ponés música, por favor?”. Me pregunto si verdaderamente la suya era una acción que ameritara un festejo musical.
Cuarenta y ocho horas más tarde, Marianela volvió al confesionario y se dedicó a analizar lo que había hecho. Ese fue el momento en el que vimos la exorbitancia del precio que pagó por avanzar un casillero en el concurso. Respecto de la actitud que muchos consideran una jugada maestra, Marianela manifestó:
- Me parece que soy medio trastornada; siempre vivo al límite. (…) Es horroroso. Es como que no fui muy leal, me siento como si hubiera fallado. (…) “Yo pensé en mí, nada más. Es como que digo: Qué hija de p…
Al escuchar a Marianela hablando de sí misma en esos términos, me pregunté si hay premio en este mundo que valga el precio de quedarse con esa imagen de sí misma. A mi modo de ver, no hay fin que justifique la utilización de un medio que nos haga sentir hijos de p…, para decirlo con las palabras de Marianela.
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