Dar lo que queremos recibir, es el secreto

*Por Reina Reech.

Hola gente… ¿cómo va? 
Yo, en lo personal trabajando profundamente en cambiar algunos hábitos, esas cosas que hacemos mecánicamente, sin pensar, y repitiendo automáticamente, a pesar del conocimiento de que hay otras opciones. Tantas veces reaccionamos sin sentido, no somos amables o respetuosos. Soy absolutamente conciente, que recibo lo que doy, y que si no me enfoco en hacer estos cambios de “malos hábitos”, seguiré recibiendo falta de respeto y reacciones sobre mí. Por eso les planteo…
 
Dar lo que queremos recibir en todos los sentidos. Si tenemos carencia de amor… demos amor. Si nos falta trabajo, tratemos de dar trabajo. Y ustedes dirán: ¿cómo puedo dar lo que no tengo? Con creatividad por ejemplo: juntar un par de amigas con el mismo problema, hacer avisitos repartirlos por el barrio, y organizar una feria americana el fin de semana en casa, y tal vez se sorprendan… y en poco tiempo digan, generé trabajo para mis amigas y hoy se convirtió en una mini empresa, nos fue tan bien que ahorra estamos fabricando ropa y con mucho éxito. Tal vez este ejemplo no sea el mejor, pero trato de explicar que siempre tenemos algo para dar, para ayudar, y cuando lo hacemos, movemos esa energía de la que les hablo.

A veces no logramos hacer nada, porque estamos deprimidos, entonces no vemos el rumbo, y les aseguro que la “depre”, se manifiesta de mil formas y no tiene nada que ver,  con lo que tenemos. Conozco gente rica deprimida, gente que pareciera tenerlo todo: amor,  trabajo, salud y sin embargo están deprimidos…  Esto tiene que ver con la desconexión con la luz.

La kabbalah nos enseña, que lo que conseguimos sin esfuerzo, no nos gratifica, no nos satisface. No es lo mismo llegar a la cima de una gran montaña en helicóptero, que yugar la subida. Cuando alguien que trepó durante horas llega, hay una apreciación por ese esfuerzo y la satisfacción es enorme. En cambio el que llegó en helicóptero no siente eso,  es más, tal vez sienta: “ah… ¿esto es la cima? pensé otra cosa, creí que me iba a impresionar mas…”.
La mujer que tiene todo porque su marido es rico, un gran empresario, por lo general no lo disfruta, no lo valora, y vive deprimida, sin sentido, diciendo: no soy feliz me falta algo, y es ese esfuerzo, esa motivación lo que le falta.
A que me refiero con todo esto: hace falta acción, conciencia, movernos de la comodidad, dar y cada día preguntarnos: ¿hoy que hice por los demás?

Estoy intentando poner en practica lo siguiente: cuando algún impulso reactivo viene a mi: hago pausa, pienso qué estoy haciendo, qué nuevas acciones puedo hacer, y si lo logro, celebro ese crecimiento espiritual.

El coraje es tomar la responsabilidad del compromiso de afrontar el desafió, de llevar la vida a otro nivel de conciencia, al trabajo espiritual, que es el logro de la verdadera libertad.

El secreto está en que cuando se pone difícil, no abandonemos el esfuerzo, para liberarnos del trabajo, buscando excusas, otra enseñanza, otra sabiduría.
Toda la sabiduría que buscamos esta en la kabbalah, todas las herramientas y todas las respuestas. Solo hay que tomar el compromiso de dedicarnos a alimentar nuestro espíritu. No dudamos en qué debemos comer para alimentar nuestro cuerpo, para una verdadera transformación personal debemos alimentar nuestro espíritu.

La kabbalah  no es una religión, son los secretos universales puestos en nuestras manos, para conocer el juego de la vida y aprender a jugarlo.

La idea, el fin, es conectar el cielo con la tierra. Conectar significa unión con la luz, esto quiere decir unir lo físico con lo metafísico. Y para esto hay un arduo trabajo, ir de lo lógico a lo ilógico.
Cambiar: el yo, por el bien global… el momento por la eternidad… la venganza por el perdón… lo material por el alma.

Gracias  por ser uno más, si estás leyendo esto y llegaste hasta acá, tenemos un interés en común: ser mejores, que cada día seamos más.

Muchísimas gracias por su atención, quiero decirles, como siempre, que esto lo escribo como una humilde estudiante de kabbalah, y si en algo no expreso esta sabiduría, es solo, por mis propias limitaciones.

Que tengan una semana llena de amor y luz,

Reina Reech
www.danzasreinareech.com.ar


www.kabbalah.com


Si quieren, saber mas sobre esta sabiduría milenaria, hacer cursos, o comprar libros pueden comunicarse con  Kabbalah Center Argentina. Guemes 4130, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tel0: 48315324.

Dejá tu comentario