De la pobreza al éxito, perfil de los jugadores latinoamericanos
Futbol--potrero1
Por EFE
Las grandes estrellas latinoamericanas del fútbol internacional son a menudo seres de origen humilde, forzados a emigrar muy jóvenes, que viven algo aislados y basan su éxito en enormes sacrificios, explicó hoy a Efe la periodista argentina Mónica Maristain.
"Con los latinos lo que uno ve es el enorme esfuerzo que hacen para, de pronto, un brasileño estar en el invierno europeo y sufrir y padecer el clima, el idioma, la diferencia del color, y estar su destino en manos de un entrenador que lo pone o no, hasta que llega a ser Ronaldinho", agrega.
Aunque mucha gente vea en las grandes estrellas referidas en el libro a una especie de "hombres de Estado", la periodista ha tratado de presentarlos como cree que verdaderamente son, "seres en cierta manera ingenuos" y en el fondo, en muchos casos, "tipos bastante aislados".
Recuerda que para muchos de ellos, incluso algunos de los que estuvieron en algún momento en la elite, una grave lesión u otra circunstancia azarosa truncó una carrera prometedora.
"Si Lionel Messi no hubiera dado con un médico adecuado que le tratara el gran problema de crecimiento que ha tenido, y no hubiera tenido dinero para comprar los remedios carísimos que necesitaba, no hubiera sido Messi", recuerda.
La también escritora reconoce que el tener que dejar su país no es privativo de los futbolistas latinoamericanos sino que hay muchos otros profesionales que se ven forzados a hacerlo.
"Esta búsqueda del mercado en otra parte está muy latente en nuestro mundo actual", considera.
Confiesa que de todas las historias la que más le impresionó fue la del mexicano Carlos Salcido, defensa del PSV Eindhoven, nacido el 2 de abril de 1980 en Ocotlán, en el oeste de México.
Recuerda que fue un chico que perdió pronto a su madre e intentó emigrar como indocumentado en tres ocasiones a EE.UU., sin conseguirlo.
"En su juventud (...) fue carpintero, lavador de autos, obrero de una fábrica sopladora de vidrio y por su cabeza jamás pasó la idea de convertirse en futbolista profesional", recuerda en el libro.
Un profesor suyo de Educación Física, Ramón Calendario, le invitó a jugar al fútbol y él le contestó "no, ni madres, yo necesito comer", cuenta Maristain.
Enseguida Salcido le preguntó si con eso del fútbol se ganaba dinero, a lo que el maestro le contestó sacándose mil pesos (91 dólares) del bolsillo y dándoselos como adelanto.
Fue así como decidió intentarlo un jugador "que es hoy campeón de Holanda", añade.
Finalmente, la periodista señala que para ella el futbolista sigue siendo el gran protagonista, el "objeto de encantamiento", en un deporte que cada vez es más negocio y en el que otras personas suelen ser las más beneficiadas.
"Mi mirada más que crítica (con los jugadores) es de admiración. Es poder volver a hablar de lo que realmente nos gusta, de un jugador en una cancha de juego", concluye.
Dejá tu comentario