Declara en un juicio y confiesa ser el asesino

* Un adolescente de 17 años admitió el crimen mientras declaraba como testigo en un juicio oral.
* Había acusado a un changarín de matar a un hombre en una chacra de Lamarque, en Río Negro.
*Ante los jueces, rompió en llanto y dijo que él dio la puñalada mortal.

Télam
Por Télam

Un adolescente de 17 años se quebró emocionalmente cuando declaraba en un juicio oral por el crimen de un hombre en una chacra de la localidad rionegrina de Lamarque y, tras confesar que acusó a un changarín inocente, se declaró culpable.



El caso se produjo en la sede de la cámara segunda del Crimen de General Roca, al iniciarse el proceso oral por el asesinato de Daniel Torres, que tenía 68 años cuando el 20 de noviembre de 2005 fue brutalmente golpeado con un hierro y después degollado con un cuchillo de cocina en su chacra de Lamarque.



El principal acusado por el crimen era Sebastián Caro Huanca, un peón rural de origen boliviano, sindicado como autor del homicidio por el adolescente, que tenía 16 años el día del hecho, que también trabajaba en el establecimiento de la víctima.



El muchacho, cuyos datos de filiación no pueden suministrarse por su condición de menor de edad, le había dicho dijo al juez de instrucción de la causa que, por presiones de Caro Huanca, había participado en la golpiza a Torres; pero aseguró que el corte mortal en la garganta lo había practicado el peón boliviano.



En cambio el hombre, que permanecía detenido desde el mismo día del homicidio, alegó su inocencia en la etapa instructiva y lo reiteró ante el tribunal oral, cuando se le concedió derecho a hacer uso de la palabra al inicio de la sesión.



En el final de la audiencia, después de las declaraciones de un forense y otro testigo, que nada aportó al caso, los jueces César López Meyer, Juan Rother y María Evelina García llamaron al muchacho para que corroborara sus dichos que constaban en la causa.



Muy nervioso, el muchacho dijo al principio que ya no se acordaba de nada de lo ocurrido aquel fatídico 20 de noviembre de 2005. Tras un paciente interrogatorio, el fiscal Miguel Angel Flores y la defensora oficial del acusado de homicidio, Mariana Serra, lo
fueron llevando al momento crucial, cuando rompió en llanto y confesó que había sido el autor de la puñalada mortal, pero le adjudicó al boliviano una supuesta instigación por dinero.



Pocos minutos después, tras una rápida deliberación, los camaristas ordenaron la inmediata libertad de Caro Huanca y lo  absolvieron de culpa y cargo. El adolescente, que según la primera interpretación del crimen sólo había sido partícipe y cómplice pero no autor material, seguirá alojado en un instituto de menores en vías de recuperación
social, dado que por la edad que tenía al ocurrir el hecho es legalmente inimputable.



El fiscal Flores coincidió en el criterio de absolución dictada por los jueces y agregó que la supuesta instigación monetaria "sólo puede basarse en los dichos del menor, cuya
mendacidad quedó demostrada en este mismo proceso".



Para la defensora Serra "se hizo justicia y se confirmó la duda que se arrastraba desde el principio de la investigación". Una fuente judicial que siguió atentamente el caso dijo a
Télam que "lo ocurrido demuestra en los hechos concretos la validez e importancia del proceso oral penal, que permite corregir algún probable error de la etapa instructiva y dirimir las auténticas responsabilidades punibles".



Caro Huanca no quiso hacer declaraciones, pero el emocionado abrazo con sus hijos, en la vereda de la sede judicial, fue una demostración evidente de sus sentimientos y las angustias vividas durante los 15 meses de detención. 

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