El jefe del Aeródromo de Morón, Ricardo Palazón, terminó de declarar ante la Justicia como testigo en la causa en la que se investiga el contrabando de 944 kilos de cocaína a España.
Tras ser indagado durante cuatro horas y media por el juez en lo Penal Económico Alejandro Catania, Plazón dijo a la prensa que prestó toda su colaboración y contestó "todo" pero rehusó dar más información amparándose en el secreto de sumario.
Palazón fue el encargado civil de la eroestación en la que se hallaba estacionado el Challenger 604 que fue piloteado por los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y Matías Miret, detenidos en España a principios de este año con el cargamento de droga.
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