Felipe Reyes habia quedado de frente a la tribuna y al borde de la cancha cuando quedaba menos de un segundo y decidió probar suerte.
La pelota se puso en juego cuando restaban apenas 0,4 segundos del segundo tiempo del partido entre el Real Madrid, que tenía la posesión, y la Bruixa D'Or. Felipe Reyes recibió el balón de espaldas al aro y, sin mirar, lo lanzó con un globo que terminó convertido en tres puntos. Con el marcador 51-28 a favor del Madrid y medio partido por jugarse, el tanto no cambiaba la historia, pero fue festejado como un triunfo.
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