Tras las malas actuaciones –y pésimos resultados- del plantel Xeneize en el verano se plantea la duda ante el regreso del ídolo que lleva tres meses de inactividad.
El 2014 de Boca no comenzó como era esperado. Tras cuatro partidos
amistosos, cosechó tres derrotas y un empate, con el agravante que dos de esas derrotas se dieron en el marco del superclásico. Ante esta situación, no son
pocos los que empiezan a mirar con recelo el trabajo de Carlos Bianchi que,
luego de un 2013 con demasiados altibajos, se esperaba un salto de calidad para este año.
En la cabeza de Bianchi, el trabajo de este verano se basó
en reforzar la línea defensiva y proteger el mediocampo para que a la vuelta de
Juan Román Riquelme se sienta "contenido" en un esquema que le permita estar más en
contacto con la pelota sin tanto desgaste físico.
Para eso estableció un doble pivote defensivo (con Gago y
Ledesma) y dos jugadores carrileros (Martínez y Sánchez Miño), con la intención
de que quien juegue como enganche tenga acompañamiento y esté respaldado.
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Pero todavía Riquelme no saltó a la cancha y ese lugar lo
ocupó el juvenil Luciano Acosta que, a pesar de los malos resultados, fue lo
único positivo de Boca en este verano.
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Entonces, la duda es la siguiente: ¿podrá Riquelme
solucionar este problema de rendimiento de Boca? Lo cierto es que el enganche
de 35 años tiene las características –y la historia- para revertir estar
historia. Sin embargo, sus continuas lesiones en el último tiempo lo ponen en
el ojo de la tormenta, y hacen dudar sobre su futura actualidad.
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Por lo pronto, el próximo domingo, en el debut en el Torneo
Final frente a Newell's, Riquelme no estará presente, recién volvería en la
segunda fecha frente a Belgrano en La Bombonera.
¿Qué pasa si Boca cae en la primera fecha? ¿Podrá Riquelme "salvar
las papas del fuego" a este equipo? ¿Es la solución? Muchos interrogantes sin
una respuesta, aunque habrá que esperar que el 10 salte a la cancha y responda
con la pelota en los pies.
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