"Todos esos comentarios de que Rusia puede perder el estatus de organizador del Campeonato Mundial en 2018 no tienen ninguna base. Por definición, eso no ocurrirá nunca", dijo Ígor Ananskij, jefe del comité de Deportes de la Duma o cámara de diputados de Rusia. El diputado subrayó que este escándalo, "en ningún caso, afecta directamente a Rusia".
Tanto el ministro de Deportes, Vitali Mutkó, como el jefe del comité organizador de Rusia 2018, Alexéi Sorokin, se encuentran en el hotel de Zúrich en el que fueron detenidos los funcionarios de la FIFA.
"Si nos interrogan, qué podemos hacer. Ellos (los policías) se encuentran en el hotel. La situación es desagradable. Por el momento, la policía suiza no se ha dirigido a mí. No sé qué ocurrirá más tarde", dijo Muktó a la prensa local.
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Anteriormente, el ministro ruso negó que los detenidos tuvieran relación alguna con la campaña para elegir la sede del Mundial de fútbol de 2018.
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Mutkó, que es miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA y reiteró el apoyo de Rusia al suizo Joseph Blatter como presidente del organismo en las elecciones del próximo viernes 29 de mayo, matizó que las acusaciones aún tienen que ser demostradas. "Lo más seguro es que se trate de alguna clase de caso de corrupción de 2009 y demás", dijo.
Mientras, el jefe del Comité Nacional Anticorrupción de Rusia, Kiril Kabánov, opinó que el escándalo sí puede ser utilizado contra la celebración del Mundial, que debería celebrarse dentro de tres años por vez primera en Europa del Este.
"Si se consigue sacar adelante jurídicamente esta historia de soborno de funcionarios y entonces declarar que el procedimiento fue ilegal, podría jugarse esa baza", comentó.
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